Un grupo de trabajadores que fueron despedidos de la compañía aérea LATAM realizó un piquete en la Autopista Ricchieri, a 300 metros del ingreso al Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

La protesta, que se extendió entre las 8 y las 13, impidió que los pasajeros entraran y salieran de la terminal aérea en automóviles y transportes públicos. Por ese motivo, los que tenían pasajes para despegar esta mañana se bajaron de los vehículos y caminaron por la autopista con sus equipajes.



También hubo severas complicaciones para los automovilistas que utilizaban la autopista pero cuyos recorridos tenían otros destinos finales distintos al aeropuerto. Un grupo rompió parte del guardarrail para girar en “U” y cruzar de mano para buscar caminos alternativos.

Las escenas de nerviosismo se trasladaron al hall principal de la terminal aérea. Hay muchas personas que llegaban corriendo para no perder sus partidas. Otros, cuyos vuelos ya estaban cerrados o incluso ya habían despegado, iniciaban los trámites para poder conseguir un nuevo ticket. La combinación generó un cocktail de discusiones, insultos y peleas en los mostradores de las oficinas.

Hasta las 13, cuando terminó la protesta, se demoraron cuatro partidas.


La medida había sido anticipada a través de un comunicado de prensa que plantea: “Mientras se abre el turismo y se reactiva la industria, las familias de Latam siguen en la calle; no queremos una Navidad con las familias en la calle”.

Martín, uno de los delegados que lideraron la convocatoria, aseguró que hasta ahora no fueron recibidos por directivos de la compañía ni por representantes del gobierno nacional.

Participaron también del piquete trabajadores de Securitas y GPS, empresas tercerizadas de Latam.



“Estamos acompañando a los trabajadores porque no se le da respuesta a su reclamo. Hace meses que están reclamando contra los despidos, estamos en vísperas de Navidad y las familias están con la angustia de quedarse en la calle”, aseguró la legisladora porteña Alejandrina Barry, quien participó de la protesta.

El sector aeronáutico fue uno de los más golpeados por la crisis económica originada por la pandemia de coronavirus. Los vuelos estuvieron suspendidos y Argentina fue uno de los últimos países en habilitar el tránsito aéreo. Aún hoy, son muy pocas las operaciones diarias que se realizan en comparación con la antigua normalidad.


(Adrián Escandar)

(Adrián Escandar)

Por los efectos de las cuarentenas en todo el mundo y por condiciones económicas propias de la Argentina, Latam anunció el cierre de su filial local. La low cost Norwegian también se fue del país. Y hubo varias compañías que decidieron alterar o modificar rutas que incluían destinos de la Argentina. Recientemente, British Airways anunció que eliminará los vuelos directos entre Londres y Buenos Aires.

“La empresa quiere hacer un achicamiento de personal pese a que nosotros trabajamos durante la pandemia. La empresa SASA, que pertenece a Securitas, en este caso tercerizada de Latam, quiere disminuir el personal. Entonces aprovecha el escenario de la pandemia para barrernos a todos. Esa es la verdad”, indicó Javier, empleado de Securitas que participó del piquete.




Fotos: Adrián Escándar