Unos científicos descubrieron una nueva especie de anfibio antiguo que podría ser la clave para entender cómo evolucionaron las ranas y salamandras modernas, un hallazgo que no solo arroja luz sobre el pasado prehistórico, sino que también captura la imaginación del público gracias a su curioso nombre: Kermitops gratus.
El cráneo fosilizado de este ancestro de los anfibios, que vivió hace unos 270 millones de años, fue descubierto por primera vez en 1984 en una formación rocosa en Texas. Durante décadas, el fósil permaneció sin estudiar en la colección del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian hasta que, en 2021, un equipo de la institución comenzó a examinarlo para determinar a qué criatura prehistórica pertenecía. Los hallazgos de esta investigación se publicaron recientemente en el Zoological Journal of the Linnean Society.
Nombrada en honor a Kermit la Rana (la Rana René en Latinoamérica), personaje creado por Jim Henson, Kermitops gratus no solo despierta interés científico, sino que también sirve como un puente entre la ciencia paleontológica y el público general.
“Usar el nombre Kermit tiene implicaciones significativas para cómo podemos conectar la ciencia que realizan los paleontólogos en los museos con el público general”, mencionó Calvin So, estudiante doctoral de la Universidad George Washington y autor principal del estudio.
Según los investigadores, Kermitops era un tipo de temnospóndilo, un anfibio primitivo que vivió principalmente durante los periodos Carbonífero, Pérmico y Triásico, hace más de 200 millones de años.
Lo que distingue a esta especie de otras previamente descubiertas son sus características únicas, como los grandes ojos de forma ovalada y un cráneo con una región corta detrás de los ojos, pero con un hocico alargado y curvado. Esta forma de cabeza sugiere que el animal se alimentaba de larvas y otros pequeños insectos, de manera similar a ranas y salamandras actuales.

No obstante, hay diferencias notables entre Kermitops y los anfibios modernos. Por ejemplo, el cráneo de Kermitops tiene huesos palpebrales, o huesos de los párpados, mientras que los anfibios actuales poseen párpados móviles y una tercera membrana que proporciona lubricación y protección. Además, se encontró evidencia de dientes, aunque no en el mismo lugar que en las ranas modernas, que suelen tener dientes pequeños en las mandíbulas superiores y el techo de sus bocas.
“Kermitops nos ofrece claves para cerrar esta enorme brecha fósil y comenzar a ver cómo las ranas y salamandras desarrollaron estos rasgos realmente especializados”, afirmó So.
Con el hallazgo de Kermitops gratus, los científicos no solo rinden homenaje a uno de los personajes más icónicos de la televisión, sino que también abren la puerta a una mayor comprensión de cómo la vida evolucionó en la Tierra.
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