La ciudad europea perfecta para una escapada de fin de semana: canales, flores y secretos

Ámsterdam concentra gran cantidad de espacios museísticos de referencia internacional

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Ámsterdam, en Países Bajos (Shutterstock).
Ámsterdam, en Países Bajos (Shutterstock).

Los canales de Ámsterdam son reconocidos como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y conforman la imagen más icónica de la capital neerlandesa y se ha consolidado como un reclamo fundamental tanto para quienes la visitan por primera vez como para quienes desean redescubrir la ciudad desde nuevas perspectivas.

Esta red de vías navegables ha sido clave para el desarrollo económico y social de Ámsterdam, pero también permite recorrer enclaves monumentales y culturales al ritmo sosegado de un crucero o un paseo en bicicleta.

El trazado principal de estos canales es conocido como el cinturón y está formado por los de Herengracht, Prinsengracht y Keizersgracht. Lo que más sorprende es que por sus alrededores hay más de 1.000 puentes que cruzan los distintos barrios de la ciudad. A lo largo de ellos, se asientan casas de fachadas inclinadas y estrechas, que son un auténtico símbolo visual, junto con los jardines escondidos y animados mercados flotantes, como el famoso Bloemenmarkt.

Qué ver en Ámsterdam: museos y memoria histórica

Más allá de los famosos canales, Ámsterdam concentra una gran cantidad de espacios museísticos de referencia internacional. El Rijksmuseum constituye el buque insignia de la capital neerlandesa, ideal para los amantes del arte, ya que alberga obras como “La ronda de noche” de Rembrandt o “La lechera” de Vermeer, además de más de 8.000 piezas que recorren la historia del país desde el siglo XIII.

Por su parte, el Museo Van Gogh permite contemplar cerca de 200 pinturas originales del artista, ordenadas de forma cronológica, lo que permite seguir su evolución creativa a la vez que vital. También es imprescindible la Casa de Ana Frank, situada junto al canal Prinsengracht, y que muestra la vivienda donde la autora se ocultó con su familia durante la ocupación nazi. Una visita que permite aproximarse a la realidad del Holocausto y a la figura de Ana Frank a través de sus espacios originales y las páginas de su diario.

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Vista de la entrada de la Casa de Ana Frank en Ámsterdam. REUTERS/Eva Plevier

Ámsterdam también acoge otras instituciones de interés, como el Stedelijk Museum o el Museo Moco, orientados al arte moderno y contemporáneo, y la Casa Museo de Rembrandt, que recrea fielmente el hogar y el taller del maestro del Siglo de Oro neerlandés. Además, la Oude Kerk destaca como la iglesia más antigua de la ciudad, mientras que entre las opciones más originales se encuentra la visita a la Casa Flotante en el barrio de Jordaan.

Ambiente urbano y vida local

La vida local en Ámsterdam también es muy notable. El barrio de Jordaan ha sido señalado repetidamente por su ambiente bohemio y su red de calles con cafés alternativos, galerías de arte, tiendas únicas y mercados al aire libre. Lo ideal es combinar el paseo libre con algún tour guiado para aprender sobre la historia del lugar.

Por su parte, Leidseplein y Spui concentran gran parte de la animación nocturna, llena de bares, terrazas y música en directo. Son lugares de referencia para descubrir los característicos ‘brown’ cafés y las tabernas tradicionales neerlandesas donde degustar cervezas locales.

La ciudad a 15 minutos de Ámsterdam que es una de las más curiosas de Holanda: casas de colores y molinos de 200 años.

En la estructura urbana de la ciudad ocupan un lugar preferente los parques y los jardines como el Vondelpark, con sus 470.000 metros cuadrados. Es el más grande y frecuentado, sobre todo en verano, cuando acoge conciertos y funciones de teatro al aire libre.

Mercados llenos de gastronomía

Un viaje no está completo si no tiene un recorrido por mercados y en Ámsterdam no es menos. Los más populares son el Bloemenmarkt, dedicados a las flores y en particular al tulipán, y el Albert Cuypmarkt, considerado el mayor al aire libre en Europa. Entre canales y mercadillos, los visitantes pueden probar algunas especialidades locales como las famosas patatas fritas con salsas, los stroopwafels, las bitterballen o el arenque crudo.

Para aquellos que buscan una perspectiva diferente de la ciudad pueden disfrutar de la Heineken Experience. Es una visita a la antigua fábrica de cerveza convertida en una exposición interactiva, que concluye con una degustación de esta bebida.