Cuando la lluvia y las bajas temperaturas propias del otoño se asientan en buena parte de España, son muchos los que buscan rincones del país en los que el clima sea más templado y puedan disfrutar de bonitos parajes naturales. Estas características las cumple a la perfección Andalucía, en concreto, la provincia de Málaga, que cuenta con un sinfín de espectaculares pueblos ideales para pasar unos días de desconexión. Y es que en el Valle del Genal, ubicado en la comarca de la Serranía de Ronda, se pueden encontrar increíbles rutas de senderismo y bosques centenarios, así como un pasado histórico y cultural de lo más interesante.
A unos 850 metros sobre el nivel del mar, se ubica Cartajima, consolidado como uno de los pueblos más bonitos de Málaga, y uno de los mejores para ver atardeceres mágicos: los amarillos, ocres y verdes típicos de la vegetación del Valle del Genal se entremezclan con los colores del cielo, y todo ello forma un espectáculo imborrable. Por si esto fuera poco, esta pequeña villa permite conocer el pasado árabe que se conserva a la perfección, así como deleitarse con unas calles sinuosas y unas casas bajas encaladas. Pero esto se combina con la posterior arquitectura castellana.
Tanto para pasar el puente de diciembre, las vacaciones de Navidad o cualquier fin de semana, uno de los mejores planes para esta época del año es reconectar con la naturaleza y sumergirse en entornos como el Valle del Genal, en Málaga. Allí es posible pasear por Ronda, uno de los pueblos más bonitos de España, o apreciar vistas en las cuestas de La Pileta y el Gato. Pero también adentrarse en las distintas villas blancas que están repletas de encanto, como Jimera de Líbar, Pujerra, Gaucín o, por supuesto, Cartajima.
Una villa que fue minera y llegó a conocerse como el ‘Cádiz chico’

El origen del nombre Cartajima se remonta a la palabra árabe Al-Z’jaima, que significa “el lugar más elevado”. Este pequeño municipio de la Serranía de Ronda aparece mencionado en las primeras fuentes cristianas bajo el nombre de Xaritalxime, que luego evolucionó a Cartaxima y finalmente a Cartajima.
Durante la invasión napoleónica, la resistencia de Cartajima a las fuerzas francesas fue notoria. Uno de los episodios más destacados fue el atentado ejecutado por el guerrillero Andrés García, que acabó con la vida del gobernador de Ronda mientras paseaba cerca del Tajo, acompañado de su escolta.
En 1814, el rey Fernando VII otorgó a Cartajima el título de villa. En el siglo XIX, la localidad vivió un importante auge económico gracias a la explotación de sus minas de hierro, hoy en desuso. Durante este periodo, se instaló una fábrica de cañones, lo que impulsó la economía local y le valió el apodo de el Cádiz chico.
Yacimientos arqueológicos, un templo del siglo XVI o termas: qué ver en Cartajima

La iglesia de Nuestra Señora del Rosario, construida en el siglo XVI, destaca como uno de los principales monumentos de Cartajima. Situada en la parte más alta del pueblo, frente al Ayuntamiento, alberga en su interior las imágenes de la Virgen del Rosario, San José y el Niño Jesús.
En los alrededores de Cartajima, se pueden visitar yacimientos arqueológicos de distintas épocas. De origen romano, se conservan las termas de la Cañada del Harife y la necrópolis del Cortijo del Ratón. De la época medieval, sobresalen el castillo y los antiguos asentamientos de Casapalma y Cartabón. También merece atención la Fuente de los Peces, de origen andalusí, ubicada en el camino de Arroyo Blanco, con elementos arquitectónicos de estilo morisco.
El pueblo más alto de toda la Serranía de Ronda

Cartajima, el municipio más alto de la Serranía de Ronda, se encuentra en un entorno privilegiado rodeado de bosques de castaños, encinas y alcornoques en el Alto del Genal, y al pie de la sierra blanca del Oreganal. Es un punto de partida ideal para los amantes del turismo activo y la naturaleza, al ofrecer acceso a destacados enclaves naturales.
Entre ellos llaman la atención Los Riscos de Cartajima, el segundo complejo kárstico más relevante de la provincia, solo superado por El Torcal de Antequera. Las curiosas formaciones de roca caliza han alimentado la imaginación popular y han provocado que surjan leyendas a lo largo del tiempo. Además, el entorno natural se complementa con cuevas como las de Carrión, Ronda, Umbría, Miguela y Charcón bajo, junto a simas como la Canaílla Lobo y la del Cepo.
Cómo llegar a Cartajima
La forma más común de llegar a Cartajima es en coche, ya que el transporte público es limitado en esta área rural. Desde Málaga, hay que tomar la A-357 en dirección a Ronda, después seguir por la A-367 hasta tomar la MA-7301, que llevará directamente al pueblo. El trayecto es de aproximadamente 1 hora y 30 minutos.
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