Jugó en el Real Madrid y ahora se dedica a la construcción de barcos: “No es una vergüenza como la gente piensa”

El jugador portugués conquistó dos Champions con el club blanco y se retiró a los 33 para dar un giro a su vida

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El exjugador del Real Madrid
El exjugador del Real Madrid Fabio Coentrao

Fábio Coentrao, recordado por su velocidad en la banda izquierda del Real Madrid, sorprendió a muchos al tomar un rumbo poco habitual tras su retirada del fútbol profesional. Su carrera en la élite fue intensa: llegó al club blanco procedente del Benfica, en una operación valorada en 30 millones de euros, avalada directamente por José Mourinho. No tardó en hacerse un hueco en el equipo titular, participando en partidos clave y formando parte del plantel que levantó dos Champions League. La final de Lisboa, en 2014, lo vio como titular en uno de los encuentros más emblemáticos para el club. Además, en el vestuario, mantuvo una relación especialmente cercana con Cristiano Ronaldo, compartiendo no solo entrenamientos y partidos, sino también una amistad que trascendió el deporte. Ahora, su vida no gira en torno al deporte rey, sino a los barcos.

Detrás de la notoriedad y la presión que implica jugar en uno de los clubes más grandes del mundo, Coentrao siempre mantuvo firme el lazo con sus raíces. Nació en Caxinas, una pequeña localidad portuguesa con una fuerte tradición pesquera. La vida en el mar marcó a su familia generación tras generación, especialmente por la figura de su padre, quien se dedicó a la pesca antes de emigrar. Esta conexión con el océano nunca se debilitó, ni siquiera cuando el fútbol parecía absorberlo todo. De hecho, el exjugador portugués admite que siempre supo que, una vez cerrado el capítulo del fútbol, regresaría a su entorno original.

Con 37 años y apartado totalmente de los focos del fútbol, Coentrao decidió tomar otro camino muy diferente al de muchos de sus excompañeros. No buscó una posición en medios de comunicación, ni se dejó seducir por los banquillos o los despachos de representación de jugadores. Su elección fue volver al mar, dedicándose profesionalmente a la pesca. Ya durante su etapa como jugador había comenzado a invertir en este sector, adquiriendo su primera embarcación cuando todavía vestía la camiseta blanca. Lo que empezó como una inversión se convirtió en su nueva vocación.

El exjugador del Real Madrid
El exjugador del Real Madrid Fabio Coentrao (EFE)

Actualmente, Coentrao dirige su propia empresa pesquera, gestionando una flota que ha ido creciendo con los años. Ha explicado en entrevistas que da empleo a 45 personas, asumiendo el rol de empresario con la misma seriedad y entrega que cuando disputaba partidos de alto nivel. No se trata de un capricho ni de una excentricidad, sino de un proyecto de vida coherente con su historia personal y familiar. Para él, la pesca es una profesión que merece respeto y reconocimiento, independientemente del pasado en el deporte de élite.

Coentrao y el mar

Coentrao ha manifestado su orgullo por esta nueva etapa, enfrentándose a los prejuicios que asocian su cambio de ocupación con una pérdida de estatus. Defiende el valor del trabajo en el mar y rechaza la idea de que sea una opción menor para quien alcanzó la fama deportiva. En una de sus declaraciones más conocidas, subrayó: “La vida en el mar no es una vergüenza, como mucha gente piensa. Es un trabajo como cualquier otro. No solo eso, el mar es precioso y lo necesitamos”. Estas palabras reflejan su visión y su deseo de dignificar una labor a menudo invisible para la mayoría.

Ambos equipos se midieron por los octavos de final

El cambio no fue improvisado. Coentrao planeó cuidadosamente la transición, convencido de que la carrera futbolística sería solo una etapa más en su vida. El exjugador siempre ha dicho que siente que la felicidad la encontraría en el mar, a bordo de sus barcos y rodeado de su equipo. La rutina de la pesca y la gestión de la empresa han sustituido la adrenalina de los estadios, proporcionándole una paz que a menudo le resultaba esquiva en el mundo del fútbol profesional. Su barco principal, llamado Vitória Coentrao, simboliza ese regreso a los orígenes y el valor del trabajo colectivo. Suele participar en las tareas diarias, supervisando la actividad y compartiendo las faenas con los marineros. Para él, cada jornada en el mar es una reafirmación de su identidad y una manera de continuar el legado familiar.