El Museo Reina Sofía investiga un incidente con tres turistas expulsadas por llevar banderas de Israel y otros símbolos judíos

Un vídeo viral donde se puede presenciar el suceso ha provocado la indignación tanto de representantes de la comunidad semita como de quienes han visto en él un trato discriminatorio

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Fotografía de la fachada del
Fotografía de la fachada del Museo Reina Sofía, en Madrid. (Europa Press)

La difusión de un video en el que parece verse una reciente expulsión de tres visitantes israelíes en el Museo Reina Sofía de Madrid ha encendido el debate sobre la discriminación, la libertad religiosa y el antisemitismo. El suceso habría ocurrido el pasado fin de semana, pero no ha sido hasta ahora cuando la institución, una de las más prestigiosas del escenario cultural español, ha decidido iniciar una serie de investigaciones internas.

Las tres mujeres, identificadas como ancianas y una de ellas sobreviviente del Holocausto de origen húngaro, fueron increpadas en el interior del Reina Sofía por portar símbolos judíos, incluyendo una bandera israelí y un collar con la Estrella de David. Un video difundido por la organización Acción y Comunicación sobre Oriente Medio (ACOM) muestra cómo un vigilante de seguridad les exige que oculten estos objetos o abandonen el museo argumentando que “hay público que se está molestando”.

En este contexto, cabe recordar que el Museo Reina Sofía, que depende del Ministerio de Cultura español, ha sido escenario reciente de protestas propalestinas y denuncias de antisemitismo. Durante la respuesta de Israel a los ataques de Hamás, la institución albergó una exposición titulada Del Río al Mar, lema asociado a grupos antisemitas que piden la supresión del estado judío. El entorno, según un comunicado emitido por el Congreso Judío de Europa, se convirtió en hostil para las turistas israelíes, quienes recibieron insultos como “locas asesinas de niños” por parte de otros visitantes.

Investigación interna y respuesta institucional

A raíz de la viralización del video, el museo ha anunciado la apertura inmediata de una investigación interna para esclarecer los hechos. En un comunicado, la pinacoteca ha expresado de manera “inequívoca” su compromiso con la igualdad, la libertad religiosa y la tolerancia cero frente a cualquier tipo de violencia o discriminación relacionada con el antisemitismo. “No cesaremos hasta esclarecer los hechos, lamentablemente acaecidos”, subrayan en su mensaje difundido.

La institución también ha defendido la preparación de su personal, asegurando que está “altamente cualificado en materia de derechos fundamentales, de gestión de conflictos y de prevención de cualquier tipo de discriminación”. Además, también han resaltado la relevancia histórica y artística de la comunidad judía en la consolidación del propio museo, afirmando que “tanto los artistas como los patronos y mecenas judíos, sin cuya desinteresada colaboración no se podría concebir el Museo tal y como se le conoce hoy”, han sido fundamentales en la historia de la pinacoteca.

Varias reacciones diplomáticas y una denuncia de doble rasero

La reacción oficial israelí tampoco se ha hecho esperar. Dana Erlich, encargada de negocios de Israel en España, ha denunciado en su cuenta de X que es “hipócrita” aceptar otras banderas y expresiones políticas en el museo, mientras se considera a la bandera de Israel “provocadora”. “Mi bandera no es una provocación. Mi bandera representa miles de años de historia del pueblo judío. Mi bandera representa al Estado de Israel”.

El caso ha puesto en el foco el debate sobre la neutralidad y la gestión de la diversidad en los espacios públicos y culturales, en un contexto de alta tensión internacional. Ahora, la investigación interna buscará determinar si hubo discriminación, cuáles serán las consecuencias y qué medidas deben adoptarse para prevenir futuros incidentes.