La atención psicológica a los familiares, fundamental tras el accidente de Urda (Toledo)

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Toledo, 31 oct (EFE).- La atención psicológica a los familiares de los pasajeros que viajaban en los trenes accidentados el miércoles en Urda (Toledo) y que aún no han sido localizados está siendo fundamental para afrontar el "dolor" y la "incertidumbre", aunque también será necesaria "a largo plazo" para asimilar lo ocurrido.

En el Centro de Atención a Familiares (Casa de Ejercicios) que se ha habilitado en Toledo, un equipo de 27 psicólogos presta asistencia a los alrededor de 40 familiares que permanecen alojados a la espera de noticias sobre sus seres queridos.

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Guillermo Fouce, del Comisionado de Salud Mental y Psicología sin Fronteras, ha destacado que la labor de los psicólogos que se encuentran en el centro consiste en acompañar a los familiares en esta situación de "dolor e incertidumbre" y estar con ellos "en cada uno de los momentos que se van a ir produciendo".

La espera es "un torbellino de emociones, que van cambiando a lo largo del tiempo, pero todas son normales", ha señalado Fouce, en declaraciones a los medios de comunicación a las puertas de la Casa de Ejercicios, donde se les explica que lo que les está pasando es "normal" en estas circunstancias.

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"Es estar, acompañar, escuchar. Muchas veces simplemente con la mirada, con la presencia, sin tener que decir nada", ha proseguido.

Respecto al momento en que la Guardia Civil procede a notificar la identidad de un fallecido, sostiene que "hay un profesional asignado a cada una de las familias para que también acompañe en ese momento y en los posteriores", como el entierro o la realización de trámites.

El psicólogo ha incidido en que ahora también es "especialmente significativo" acompañar a los profesionales que han intervenido en las labores de rescate y a los voluntarios que han ofrecido su colaboración.

De hecho, tras atender a los periodistas en Toledo, Fouce se ha desplazado a Urda para ofrecer su apoyo a los vecinos de esta localidad toledana, situada a unos 8 kilómetros del lugar del siniestro, que fueron los primeros en llegar a la zona cero.

El objetivo es que también ellos puedan tener un "espacio seguro de expresión emocional" para asumir lo ocurrido, ha indicado.

La atención, ha proseguido, es igualmente necesaria "a más largo plazo": en el caso de los familiares, "cuando uno vuelve a casa, abre" y comienza a ser "consciente"; y en el de los efectivos de emergencia, cuando finaliza su intervención.

El obispo de Toledo, Ángel Fernández, ha visitado este sábado a los familiares que están, ha dicho, "más tranquilos" después de cuatro días desde el accidente, aunque reconoce que la situación es "dolorosa".

"No sabe uno cómo acertar para ayudar a las personas que lo necesitan", pero se les ofrece "lo que podemos" y "entre todos intentamos hacer las cosas bien", ha añadido.

Por su parte, el pastor evangélico Ricardo Álvarez, capellán de la Plataforma Anothen, ha resumido la situación en "la desazón" por no tener noticias después del tiempo transcurrido, "la incertidumbre" y "la rabia interna" que tiene cada uno.

"El proceso de comunicación es difícil", ha continuado, aunque "todos están esperando que en algún momento llegue su nombre".

Es entonces cuando "se les lleva a una sala" para comunicar la identificación, apunta Álvarez, quien ha afirmado que la mayoría entiende que si siguen aquí a estas alturas es porque ha pasado "lo peor".

"Estamos aquí, precisamente, para ayudarles, para que ese hilo de esperanza se mantenga", ya que "todo puede ser", pero ha admitido que es "muy complicado".

Por ello, "se les está acompañando para que puedan llorar, hablar y desahogarse", ha concluido.EFE

(Foto) (Vídeo)

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