Cucurella, un clásico para salir de las sombras

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Juan José Lahuerta

Madrid, 23 oct (EFE).- Marc Cucurella todavía no ha encontrado su mejor versión en el Real Madrid. El lateral español, acostumbrado al protagonismo que adquirió en el Chelsea y en la selección, transita por sus primeros meses de blanco sin terminar de imponer su personalidad. Condicionado por su incorporación tardía después del Mundial, el clásico frente al Barcelona, el club en el que se formó, le ofrece una oportunidad para despertar.

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No ha sido un comienzo desastroso, pero tampoco el esperado para un futbolista que llegó como campeón del mundo y con una reputación construida a base de intensidad, despliegue físico y carácter competitivo. Cucurella cumple en numerosas acciones defensivas, aunque todavía no ha conseguido trasladar al Real Madrid la influencia que ejercía en sus anteriores equipos.

Los números reflejan ese protagonismo limitado. Ha participado en doce partidos oficiales, con 753 minutos disputados, sin goles ni asistencias. En Liga ha intervenido en nueve encuentros, cinco como titular, y ha recuperado 29 balones. Son registros que describen a un futbolista integrado en la rotación, pero que todavía no se ha apropiado definitivamente del lateral izquierdo.

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Su participación, sin embargo, tiene un condicionante importante. Cucurella se incorporó más tarde a la concentración del Real Madrid después de disputar el Mundial con España, una circunstancia que retrasó su preparación y le obligó a adaptarse sobre la marcha a los métodos de Mourinho y a sus nuevos compañeros. Su entrada progresiva en el equipo explica, al menos en parte, una presencia menor de la esperada durante las primeras jornadas.

A esa desventaja inicial se añadió la competencia de Álvaro Carreras, que aprovechó su mayor tiempo de trabajo con Mourinho para disputar la titularidad. El técnico ha alternado a ambos en el lateral izquierdo y, frente al Leipzig, apostó de inicio por el gallego. Cucurella entró en la segunda mitad.

Mourinho, sin embargo, reivindicó públicamente su rendimiento después del encuentro ante el Roma, en el que el conjunto italiano castigó repetidamente su costado con superioridades numéricas. "¿Cucurella, que hizo un trabajo muy difícil, principalmente en el primer tiempo, no merece jugar?", se preguntó el portugués en la rueda de prensa previa al Sevilla.

El entrenador defendió así a un futbolista obligado a soportar situaciones de inferioridad ante las incorporaciones de Wesley, Soulé y Mancini. Una exigencia defensiva que también ayuda a explicar por qué Cucurella todavía no ha encontrado continuidad en sus apariciones ofensivas.

En campo contrario, su presencia resulta menos reconocible. No se trata únicamente de la ausencia de asistencias, una estadística insuficiente para valorar a un lateral, sino de su menor capacidad para acompañar las jugadas y ofrecer soluciones por la izquierda.

También influye el contexto. El Real Madrid de Mourinho apuesta por transiciones rápidas que condicionan las incorporaciones de sus defensores. La velocidad con la que Vinícius y Mbappé resuelven muchas acciones reduce las posibilidades de que Cucurella llegue a tiempo para participar en ellas.

El clásico añade una dimensión especial a su situación. Cucurella vuelve a enfrentarse al club en cuyas categorías inferiores completó buena parte de su formación antes de iniciar un recorrido que le llevó al Eibar, al Getafe, al Brighton y al Chelsea. Ahora regresa con la camiseta del eterno rival y con una asignatura pendiente: ofrecer una actuación que marque un antes y un después en su etapa madridista.

Enfrente podría encontrarse con Lamine Yamal, compañero en la selección española y uno de los futbolistas que mejor conoce. Ambos compartieron éxitos internacionales y una convivencia que proporciona al defensa información sobre los movimientos, las fintas y la capacidad de desequilibrio del extremo barcelonista.

Sin embargo, conocer sus virtudes no garantiza neutralizarlas. Lamine obliga a los laterales a defender situaciones de uno contra uno, controlar las distancias y resistir sus cambios de ritmo. Para Cucurella supondría un examen de máxima exigencia y una oportunidad para reivindicar las cualidades defensivas que le convirtieron en uno de los especialistas más reconocidos de Europa.

Cucurella todavía dispone de tiempo para consolidarse en el Real Madrid. Su experiencia y capacidad competitiva invitan a pensar que puede ofrecer bastante más de lo mostrado hasta ahora. Pero el fútbol de los grandes clubes concede pocas treguas.

Este domingo, frente al equipo que contribuyó a formarlo, tendrá la oportunidad de abandonar la discreción y empezar a escribir su propia historia de blanco. EFE

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