Jaime Lorente explora en su debut como director su antigua "falta de gestión emocional"

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Marina Estévez Torreblanca

Madrid/San Sebastián, 16 oct (EFE).- El actor Jaime Lorente ('La casa de papel') ha dado el salto a la dirección cinematográfica con 'El mal hijo', una película dramática sobre heridas familiares y adicciones donde ha plasmado la "falta de gestión emocional" que le llevó a "machacarse" en el pasado, ha explicado a EFE.

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Esta ópera prima, que presentó en la sección 'Nuevos directores' del pasado Festival de San Sebastián y que se estrena este viernes en cines, está inspirada en la novela homónima de Salvador S. Molina, que también firma el guion junto al propio Lorente (Murcia, 1991).

Narra el viaje emocional de Rubén, un niño de once años que, tras la misteriosa desaparición de su padre (Miguel Ángel Puro, 'Los años nuevos'), debe convivir con una abuela (Susi Sánchez, 'Cinco lobitos') a la que apenas conoce, y junto a la que irá descubriendo una historia familiar marcada por el silencio, la culpa y las heridas que se transmiten de generación en generación.

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Ya adulto (interpretado por Hugo Arbués), desarrollará una emotiva y delicada relación de cuidados con su abuela, la Pascuala.

"Cuando le envié el guión a Susi me puse muy nervioso. Ella es historia de nuestro oficio, y me encontré una mujer con la que he construido una relación tan bonita y se ha entregado tanto al trabajo, desde un lugar tan humano, tan especial, que ha sido muy sencillo", relata sobre su trabajo junto a la actriz ganadora de dos goyas.

Producida por AF Films, el conocido actor de filmes como 'Hamburgo' y 'Disco Ibiza Locomía' llevaba cuatro o cinco años intentando levantar una película hasta que consiguió la financiación para este guion.

"Tenía muchas ganas de rodar una historia donde uno de los motores fuese el tema de la adicción, no tanto para contar el periplo de una persona que sufre esta enfermedad, sino las erosiones familiares que surgen a través de esta", remarca.

También quería retratar, como ha hecho con el personaje de la abuela, "estas figuras femeninas que nos enseñan a hacer las cosas de forma diferente" y "terminar con ese ciclo de violencia".

Para hablar de los traumas de un niño que sufre las adicciones de sus padres a finales de los 90 o principios de los 2000, Lorente ha hablado "con muchísimos expertos sobre el tema", asegura.

"He intentado también hacerlo desde un lugar de mucha honestidad, porque he querido ser poco efectista y poco pornográfico emocional", remarca, y "dibujar esos periplos desde una naturalidad muy fuerte".

Y aunque su historia familiar no tenga nada que ver con la que refleja la película, sí confiesa que comparte con ciertos personajes "una falta de gestión emocional" que le hizo machacarse en muchos aspectos de su vida "y enfrentarme a mis vulnerabilidades de una forma muy torpe", subraya.

"Pero también comparto que he tenido figuras a mi alrededor, femeninas en este caso, que me han hecho darle espacio a mi sensibilidad y darme cuenta de que mi sensibilidad es mucho más atractiva y mucho más sana que mis lugares oscuros", resalta.

Para este viaje emocional, dos aspectos que ha querido cuidar en especial Lorente han sido la música, que firma Niño de Elche y la fotografía, con la que ha intentado "encontrar un poco de poesía en lo decadente". EFE

(foto)

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