Los excrementos de las colonias de pingüinos antárticos, fuente de emisión de gas metano

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Sevilla, 8 oct (EFE).- Las grandes colonias de pingüino barbijo en la Antártida constituyen una importante fuente natural de metano no identificada hasta la fecha al emitir al año unas 490.000 toneladas de este gas de efecto invernadero a través de la descomposición de sus excrementos (guano), según revela un estudio liderado por el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC).

El trabajo, realizado en colaboración con la Universidad de Granada y publicado en la revista 'Climate and Atmospheric Science', demuestra por primera vez la relevancia de estas concentraciones de fauna silvestre en el ciclo global del metano, un gas que, aunque permanece menos tiempo en la atmósfera que el dióxido de carbono (CO2), atrapa el calor con mucha mayor eficacia.

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Hasta ahora, la mayor parte de los estudios sobre emisiones de metano se han centrado en fuentes de origen humano (combustibles fósiles, agricultura, residuos) o en animales domésticos, como el ganado, ha informado el CSIC en un comunicado.

Sin embargo, "el guano acumulado en estas poblaciones de aves, que llegan a reunir decenas de miles de individuos, genera focos de emisión de metano extraordinariamente intensos que hasta ahora no se habían medido ni cuantificado sobre el terreno", ha explicado Alejandro Román, investigador del ICMAN-CSIC y primer autor del estudio.

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La cantidad de metano liberada por el guano de los pingüinos barbijo equivale a la estimada para todo el océano costero global en su conjunto.

Además, al calcular la superficie total de suelo bajo la influencia directa de las aves en todo el continente antártico, el estudio estima que la cifra global podría alcanzar unos siete millones de toneladas anuales, una magnitud equiparable a la de otras fuentes animales reconocidas a escala mundial, como las termitas.

El equipo investigador realizó mediciones directas sobre el terreno en dos grandes colonias de la isla Decepción (Shetland del Sur) mediante analizadores de gases de alta precisión y lo complementó con el uso de drones equipados con sensores ópticos RGB y multiespectrales para delimitar las áreas de guano y estimar el tamaño poblacional.

Según Emma Huertas y Antonio Tovar, investigadores principales del proyecto DICHOSO (que estudia el impacto del cambio climático en el océano Austral), los futuros modelos climáticos e inventarios de emisiones deberán incorporar este componente.

Huertas y Tovar advierten de la necesidad de estudiar cómo el cambio climático modificará estas emisiones en el futuro al alterar tanto el número de pingüinos como la actividad microbiológica del suelo antártico. EFE

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