Cinco siglos de arte textil en Masaveu: del tapiz clásico al espacio contemporáneo

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Madrid, 6 oct (EFE).- La Fundación María Cristina Masaveu Peterson ha reunido 80 obras de arte textil en una exposición que recorre su transformación a lo largo de cinco siglos: del tapiz clásico, concebido para representar escenas y crear una profundidad ficticia, a las obras contemporáneas que abandonan la pared, ocupan el espacio y convierten la fibra en escultura.

'Colecciones Masaveu. Arte textil', que podrá visitarse en la sede de la fundación, en Madrid, desde mañana miércoles hasta el 18 de julio de 2027, saca a la luz uno de los núcleos menos conocidos de las colecciones Masaveu y plantea un diálogo entre el fondo histórico y el contemporáneo, sin seguir un recorrido cronológico.

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La exposición, comisariada por Patricia Molins y Antonio Sama, se divide en dos grandes bloques, 'Alfombras, bordados y tapices históricos' y 'Tejidos, el derecho y el revés', que a su vez se despliegan en seis secciones dedicadas al arte histórico y nueve al contemporáneo.

Una evolución que termina por desdibujar las fronteras entre el arte textil, la pintura y la escultura y que permite conocer obras de Le Corbusier, Joan Miro o Alexander Calder.

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En la primera parte, como ha explicado Antonio Sama en el recorrido por la muestra, se pueden apreciar piezas en las que aparecen desde la mitología y los grutescos hasta episodios de la Antigüedad y asuntos bíblicos, además de paisajes y escenas de la llamada pastoral galante.

Tapices que fueron en algunos casos elementos decorativos, pero que también contaban con un gran prestigio y llegaron a ser considerados pintura tejida, al trasladar al textil composiciones pictóricas realizadas a veces con hilos de oro.

En la muestra se puede ver incluso algo que no es habitual, el reverso de uno de esos tapices, que normalmente están ocultos por el forro o contra la pared. Se pueden apreciar los hilos, los nudos y los cortes que permiten contemplar cómo fue tejido.

En el siglo XX, en los años veinte, hubo un gran cambio en el arte textil, que fue cuando las vanguardias recuperaron el tapiz como creación artística, un proceso en el que tuvo un papel destacado Marie Cuttoli.

En la exposición, ese camino puede seguirse a través de nombres como Le Corbusier, Georges Braque, Joan Miró, Alexander Calder, Sonia Delaunay o Anni Albers.

El segundo cambio llega en los años sesenta, cuando los artistas comenzaron a reivindicar la expresividad de la fibra, de la técnica, de la materia y la condición del textil como arte autónomo, no subordinado a la pintura.

De esa etapa son los trabajos que se exhiben de Magdalena Abakanowicz, Sheila Hicks, Olga de Amaral, Aurèlia Muñoz o Josep Grau-Garriga, obras que dejan de comportarse como superficies para adquirir relieve, volumen y más presencia en el espacio.

El último tramo conduce al presente, cuando las fronteras entre pintura, escultura, instalación y arte textil prácticamente desaparecen y los artistas recurren a fibras y técnicas muy diversas.

Para Molins, ese renovado interés por el tejido adquiere además especial significado en un mundo dominado por imágenes digitales desmaterializadas, frente a las que reivindica su "fisicidad", su "materialidad" y su "belleza irreproducible".

El recorrido concluye con 'Homenatge a Frederic Mompou' (1978), de Grau-Garriga, elegida como nexo entre las vertientes histórica y contemporánea de la exposición y también como reflejo de la vinculación de los Masaveu con el mecenazgo artístico y musical.

La exposición tiene una especial relación con la propia historia de los Masaveu, ya que a casi un siglo de coleccionismo se suma una vinculación de cerca de dos siglos de la familia con el mundo textil, como ha destacado Sama García. EFE

(foto)

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