Psiquiatras descartan cualquier anulación en las facultades del acusado del crimen de Beniel

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Los peritos psiquiatras que examinaron al acusado de matar a su vecino en enero de 2025 en Beniel tras causarle al menos 25 heridas con un listón de madera han concluido que el joven conservaba sus facultades cognoscitivas y volitivas y tenía "plena conciencia" de lo que había pasado, por lo que lo consideran imputable ante la ley.

Durante su comparecencia en la cuarta sesión del juicio oral ante el jurado popular que acoge la Audiencia Provincial de Murcia, los facultativos han determinado que el procesado actuó a sabiendas de las consecuencias de sus actos. "Sabía lo que hacía", ha dicho uno de ellos.

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Pese a que la defensa invocaba su diagnóstico de Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) y un consumo continuado de cannabis, cocaína y otras sustancias desde hacía años --así como el supuesto consumo de mescalina el día de los hechos--, los especialistas han explicado que no existía sintomatología alguna que anulara su juicio crítico en el momento del crimen.

Para fundamentarlo, la pericial psiquiátrica ha destacado que el procesado ofreció un relato coherente, detallado y cronológico de lo sucedido, ocultó el palo empleado para no ser descubierto --aunque después informó dónde lo había colocado-- y acudió a despedirse de sus familiares sabiendo que la Guardia Civil iría a arrestarlo.

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Además, los profesionales han remarcado que tras su ingreso en prisión preventiva no presentó cuadro de abstinencia grave por drogas ni sintomatología psicótica.

En la misma sesión judicial, las médicas forenses encargadas de realizar la autopsia a la víctima han ratificado que esta falleció tras recibir al menos 25 o 26 impactos de alta energía e intensidad asestados con un objeto contundente con aristas, compatible con un listón o trozo de madera de palet.

Las peritos han detallado que la mayoría de los golpes se focalizaron en la región cráneo-facial, provocando múltiples fracturas óseas (frontal, temporal, pómulo hundido, mandíbula y avulsión de piezas dentales, hallándose un diente alojado en la glotis) que derivaron en severas lesiones encefálicas y hemorragia subaracnoidea.

Según la reconstrucción forense, la agresión se inició por la espalda cuando la víctima estaba junto a su bicicleta y, tras un intento fallido de huida y autoprotección evidenciado por lesiones defensivas en el brazo derecho y un reguero de sangre en la acera, cayó boca arriba al suelo, donde recibió la ráfaga final de impactos frontales.

Asimismo, las analíticas revelaron que el agredido presentaba una elevada tasa de alcohol en el momento de la agresión (2,54 g/l en sangre y 2,8 g/l en humor vítreo), situándolo en una fase de confusión severa con sus reflejos y capacidad de respuesta muy mermados.

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