'Ruega por nosotras', película sobre las torturas en el Patronato de la Mujer hasta 1985

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San Sebastián, 21 sep (EFE).- Daniel Monzón ha presentado este lunes en el Festival de San Sebastián la película 'Ruega por nosotras', retrato de las torturas y abusos a las jóvenes encerradas en el Patronato de Protección a la Mujer, institución franquista que sobrevivió hasta 1985: "Es una vergüenza que no se explique en los colegios", han asegurado sus protagonistas.

La cinta del director de 'Celda 211', en la que le acompaña el mismo guionista, Jorge Guerricaechevarría, se ha presentado en sección oficial fuera de concurso del festival, y cuenta en su elenco con las jóvenes actrices Zoe Bonafonte ('El 47') y Manuela Calle ('Marbella'), junto con Adelfa Calvo (que ganó un Goya por 'El autor') como madre superiora.

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"Tengo una hija de 20 años y creo que le debía una película así", ha dicho un emocionado Monzón en la rueda de prensa sobre una cinta en la que "por desgracia nada surge de la imaginación", ha asegurado el director, que ha explicado que cuando se topó con esta historia hace pocos años le "golpeó". "No me podía creer que algo así hubiera sucedido y permaneciera oculto".

Situada en 1974, cuenta la historia de Ana, una chica rebelde de 19 años a la que su padre decide poner en manos del Patronato de Protección a la Mujer. Es internada en un reformatorio regentado por monjas y sometida a un brutal régimen disciplinario. Allí tratará de sobrevivir buscando consuelo y apoyo en la amistad con Sole, una chica de pueblo.

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La película toma el título cedido por una de las supervivientes que escribió un libro sobre su experiencia, Consuelo García del Cid Guerra, que ha servido como una de las escasas fuentes documentales que existen sobre una realidad que se mantuvo hasta 1985, cuando ya en democracia la muerte de una chica y un artículo periodístico llevaron a su cierre.

Una de las circunstancias más impactantes para los creadores es que mientras España había cambiado profundamente tras la muerte del dictador, existía un mundo paralelo en el que nadie se fijaba, en 538 centros diseminados por todo el país.

Con el lema "caídas o en riesgo de caer", era un lugar en el que entraban desde prostitutas, lesbianas o embarazadas fuera del matrimonio (se sugiere también el tema de los robos de niños) a jóvenes que mostraban rebeldía y sus propias familias pedían su internamiento.

De entre estos perfiles, se ha elegido como protagonista a "una niña bien que nunca se habría imaginado acabar allí", con el objetivo de que cualquiera pueda verse reflejado. De hecho, durante el rodaje era un comentario común entre las actrices de esta película coral que cualquiera de ellas podría haber acabado internada.

Sobre lo que ocurría tras sus muros, Monzón ha preferido dejar aparte la descripción de castigos sádicos reales como las ortigas en la vagina que las monjas restregaban a las niñas por orinarse en la cama, baños en agua helada o castigos en los que debían hacer la señal de la cruz en el suelo hasta que les sangraba la lengua porque estas escenas "iban a protagonizar demasiado la película".

Así, aunque se describe la violencia física, se ha preferido "contar esta historia desde el respeto sin hacer un aprovechamiento grosero" y optar más por la psicológica, la destrucción de unas personalidades en plena formación para enderezarlas y convertirlas en seres dóciles.

"Esta película me ha dado una lección para entender una realidad de España tan cercana y tan loca que no se ha contado. Se tiene que empezar a enseñar ya en los colegios, es una vergüenza que no se explique", ha remarcado Zoe Bonafonte.

En este sentido, Manuela Calle ha señalado que tras conocer esta realidad no comprende que se diga "cómo molaban los ochenta" o que "con Franco se vivía mejor". "Nunca vamos a saber lo que sintieron esas chicas porque no lo hemos vivido, pero me ha cambiado mucho la percepción", ha subrayado la intérprete.

Por su parte, Adelfa Calvo ha remarcado que no conocía la existencia de este patronato pese a que por su edad, 64 años, fue una realidad con la que coexistió. Hasta el punto de que ella misma tenía de niña un muñeco cosido por las niñas del patronato, algo que no supo hasta leer el guion y comprobarlo. Ese muñeco ha servido de base para los que aparecen en la película.

Sobre el proceso de financiación, Monzón ha relatado que "había algunos despachos donde me decían que querían trabajar conmigo y que el guión era estupendo, pero que esta peli no la iban a hacer. Cada uno que saque sus conclusiones, yo saco las mías", ha remarcado. EFE

(Foto) (Vídeo)

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