Los cazadores de hace 15.000 años adaptaban la caza a los ciclos de la cabra montés

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Zaragoza, 15 sep (EFE).- Los restos de cabra montés de la cueva de Chaves, en Bastarás (Huesca), han permitido determinar que los grupos cazadores-recolectores que ocuparon este enclave hace unos 15.000 años adaptaban sus estrategias de caza a los ciclos anuales de los animales y a las características del paisaje de la Sierra de Guara.

El estudio, publicado en la revista científica International Journal of Osteoarchaeology, ha sido desarrollado por investigadores de los Institutos Universitarios de Investigación en Ciencias Ambientales (IUCA) y en Patrimonio y Humanidades (IPH) de la Universidad de Zaragoza, junto a científicos de la Universidad de Pisa y del Museo Nacional de Historia Natural de Francia.

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La investigación, de la que informa la Universidad de Zaragoza en una nota de prensa, se ha centrado en los restos de cabra montés recuperados en un nivel de ocupación del Magdaleniense, una de las últimas etapas del Paleolítico superior, excavado en las décadas de 1980 y 1990 por Pilar Utrilla.

El investigador del IPH y coordinador de los trabajos en Chaves, Rafael Domingo, ha explicado que la cueva "continúa suministrando información de primer nivel", como el hecho de que hace algo más de 15.000 años un grupo de cazadores se instalaba recurrentemente en ella y abatía cabras monteses por su proximidad a las zonas rocosas de la Sierra de Guara.

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Los resultados apuntan a que la caza no respondía a encuentros fortuitos con los animales, sino que se producía de forma recurrente en determinados momentos de su ciclo anual. Para llegar a estas conclusiones, el equipo ha combinado el análisis de la edad de los animales con el estudio de los isótopos conservados en el esmalte dental.

Según Alejandro Sierra, investigador de la Universidad de Pisa y responsable del estudio del esmalte dental, los dientes actúan como "una especie de archivo natural", ya que durante su formación registran información relacionada con el ambiente y la alimentación. Estas señales han permitido aproximarse a la estacionalidad, los patrones de reproducción y los posibles desplazamientos de las manadas.

Los datos muestran una reproducción claramente estacional, con nacimientos concentrados en determinados momentos del año, y apuntan a movimientos regulares de las cabras entre distintas zonas de la Sierra de Guara, probablemente relacionados con la disponibilidad de recursos en cada estación.

Sierra ha indicado que las señales conservadas en los dientes son compatibles con episodios recurrentes de caza vinculados a esos momentos del ciclo anual.

El estudio también ha analizado la posición de la cueva de Chaves en el paisaje y concluye que su localización facilitaba la conexión entre distintos sectores de la sierra y ofrecía un entorno adecuado para observar y aprovechar los movimientos de los animales.

La investigación dibuja así unas comunidades con un conocimiento detallado de la montaña y una estrategia flexible para aprovechar sus recursos.

El trabajo se ha realizado dentro del proyecto MagdaBucar, financiado por el Instituto de Estudios Altoaragoneses, con el apoyo del Museo de Huesca. EFE

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