Vanesa Martín, 20 años de carrera y "sin techo ni límites"

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Fermín Cabanillas

Sevilla, 8 sep (EFE).- La cantante malagueña Vanesa Martín asegura que todavía no ha alcanzado el techo de su carrera, de la que se cumplen los primeros 20 años, y afirma que seguirá creciendo profesionalmente mientras haya gente que quiera escucharla y la siga apoyando en todos sus proyectos.

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Lo ha explicado en una entrevista con EFE a pocos días de subirse, el próximo 17 de septiembre, al escenario del Cabaret Festival, en el Centro Hípico Mairena del Aljarafe (Sevilla), donde llega con ‘Casa Mía Plus’, la gira con la que celebra sus dos décadas en el mundo de la música, aunque ya pasó, en su versión anterior de ‘Casa Mía’, por la provincia sevillana en 2025.

“He rescatado canciones que hacía mucho tiempo que no cantaba de mis primeros discos y las he acercado al sonido de ‘Casa Mía’”, explica la artista malagueña, que detalla que ha actualizado ese sonido en unos conciertos muy preparados, pero “dejando también a la improvisación algún hueco, dependiendo de cómo se dé la noche”.

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De esta forma, se consigue un directo “más dinámico si cabe, más abierto”, en el que “van apareciendo canciones” que a lo largo de su carrera han sido importantes para ella, en sintonía con un público que acude, así, a conciertos distintos si la ve en distintas ciudades en un mismo año.

Para ello, cuenta con la complicidad de sus músicos, que tienen “esa capacidad de improvisación, e incluso les mola el rollo" de cuando mira hacia atrás, y ya saben que toca echar mano de alguna canción que no estaba prevista inicialmente.

Y es que forma parte de las artistas a las que les gusta que el público reclame sus primeros éxitos en sus conciertos, lo que achaca a que la sociedad vive una “nostalgia alegre” que le hacer querer “volver a sentir lo que sentía” con esos temas.

Veinte años después de sacar su primer disco, Vanesa Martín asegura que no quiere poner techo a su carrera, que cada día crece un poco más, y recuerda que es “una feminista que lucha por romper techos”, de modo que se niega a ponérselo a sí misma.

“Mientras me siga ilusionando dedicarme a esto, mientras que la música sea el motor de mi vida y mientras que haya gente que quiera escucharme, yo voy a seguir creciendo”, enfatiza, y añade que, para ella, “agarrar la guitarra o el piano y contar una historia es tan enriquecedor y alimenta tanto” que no podría imaginar ponerse una meta.

En ese camino diario, recuerda que su carrera “ha ido creciendo poco a poco, no ha sido una cosa de un pelotazo al inicio”, y eso le ha permitido “degustar cada camino, cada paso, cada progreso, cada avance”, y siente que queda mucho por hacer, “que el mundo es grande” y le están pasando “cosas muy bonitas”.

Tan bonitas como que a sus conciertos “vengan la abuela, la madre y la nieta”, casi “un experimento sociológico” porque en el público hay, a veces, adolescentes que no habían nacido cuando comenzó su carrera. “Esa es la magia de la música, que no tiene barreras ni en edad ni en lengua y, a veces, ni en estatus social, ni siquiera en cultura”.

Antes de despedirse, una reflexión sobre lo que está pasando en Ceuta desde finales de julio: “Un contradiós” que le da “mucha tristeza” ante “gente que intenta abrirse paso y los políticos no solucionan nada”, sin olvidar que “el ciudadano de Ceuta tiene que vivir con eso”, aunque recalca que un análisis de todo lo que sucede “sería para tener una conversación largo y tendido, porque hay muchos factores que influyen en que esto se esté dando”. EFE

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