El teatro más pequeño del mundo está entre puestos de pescado, carne y frutas

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Fermín Cabanillas

Sevilla, 5 sep (EFE).- Con solo 28 butacas, el mercado de abastos del barrio sevillano de Triana esconde un pequeño auditorio, 'Casala Teatro', un lugar creado por el empeño de un hombre que quería tener su propia sala de espectáculos, pero de reducido tamaño, y que se mantiene desde hace más de 14 años con programación anual estable.

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La idea, que parecía utópica, la tuvo el escultor sevillano Fernando Rodalva, quien sin saberlo logró crear el teatro más pequeño del mundo en el corazón de un mercado de abastos, un proyecto que le ha proporcionado todo lo necesario para vivir feliz.

Aunque el 'Casala Teatro' tiene “un hermano” algo más mayor, el Teatre més Petit del Món, en Barcelona, con 30 localidades, y hay otro, el Edicola de San Salvador-Italia, que tiene solo seis butacas, pero no está gestionado con el modelo de un teatro convencional.

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Entre otras peculiaridades del pequeño teatro sevillano destaca su ubicación en un local del mercado de abastos de Triana, entre puestos de carne, frutas y pescado, donde año tras año ha conseguido poner en marcha una programación sin pausa de lunes a domingo, con agosto como único mes de descanso pleno para todo el personal.

Sobre los restos de un antiguo castillo

Todo es llamativo en torno a este teatro, situado en los puestos 11 y 12 del mercado, que a su vez se levantó sobre los restos del Castillo de San Jorge. Su gerente explica que, en días laborales, “los que lo llenan son, sobre todo, turistas”, mientras que el fin de semana se acerca el público de la ciudad de Sevilla y su entorno.

Su particular idiosincrasia hace que las entradas se vendan rápidamente, pero “se le dice a la gente que no se preocupe, que otro día habrá otra función, o se envía un 'mail' para avisarles cuando haya disponibilidad”.

Todo comenzó cuando Fernando Rodalva tenía “una casa-taller en Triana, que era muy grande, donde se montó una sala de ensayo y se hacía teatro en el patio”, una experiencia “superbonita, con amigos y con gente del barrio”. Fue entonces cuando pensaron qué pasaría si se montase en el mercado.

La idea era gestionar “un teatro, pero íntimo y cercano, con 28 butacas, con telón, con terciopelo, con focos, con iluminación, con cámara”, de modo que se puso en marcha “toda la tecnología y la técnica que se necesita para hacer teatro, pero con un formato parecido al salón de una casa”.

Así, desde 2012 se han subido a las tablas de este pequeño teatro artistas de todo tipo, como Antonio Dechent, con ‘La voz humana’, de Cocteau, y espectáculos de la Bienal de Flamenco, y se han desarrollado ciclos de cine del Festival de Cine Africano de Tarifa-Tánger, o citas de Teatro con Orgullo de 2017 a 2019.

Para grupos o regalos personales

Este teatro funciona como cualquier otro, con una programación que se promociona y con entradas a la venta, pero su particular formato hace que sea posible abrirlo a grupos de personas, que se puedan montar citas de incentivos de empresas o incluso permitir que una persona le regale a otra la posibilidad de ver teatro juntos, como si estuviesen en su casa.

Según su gerente, en alguna ocasión se ha representado una obra para solo dos personas y el ambiente en el escenario era el mismo que con el aforo completo, con la posibilidad de montar una función privada -de flamenco, magia o teatro- e incluso se admiten sugerencias sobre lo que los espectadores quieren ver o cómo quieren usar la sala.

Y así transcurre la vida diaria de un teatro que no tiene parangón, que se mantiene “porque a la gente le gusta y los artistas apuestan por esto”, y porque, una vez, un escultor tuvo la idea de la que nació este espacio cultural en mitad de un mercado de abastos. EFE

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(Foto) (Vídeo)

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