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Volar en el eclipse: gafas a 10.000 metros para vivir un momento histórico en primera fila

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Thais Lozano

León, 10 ago (EFE).- Su asiento es uno de los más codiciados; tienen el espectáculo asegurado porque habrán dejado las nubes bajo sus pies. Sólo una cosa se interpondrá entre ellos y el eclipse, que verán en primera fila: la seguridad a bordo del avión, que sigue siendo la prioridad de todo piloto aunque se esté haciendo de noche en pleno día.

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El piloto de Air Nostrum Raúl Fernández explica en una entrevista con EFE que, aunque no serán muchos los afortunados que estarán volando en ese preciso momento, quienes tengan esa suerte han de cumplir una serie de protocolos.

En el aviso que se ha dado a los pilotos por parte de esta aerolínea regional de Iberia se recuerda la importancia de no desviar la atención del vuelo en fases críticas como el despegue o el aterrizaje.

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"Los pilotos podrán hacerlo en otro momento donde la carga de trabajo lo permita, por ejemplo durante el crucero. Ahí sólo uno de ellos podrá desviar la mirada, mientras que el otro asume el control del avión, pero nunca los dos a la vez", explica.

Otro aspecto que deberán tener en cuenta es que el pasaje debe permanecer repartido.

"El movimiento de unos pocos pasajeros dentro de la cabina no supone un problema. Pero, de hacerlo todos a la vez, podría modificar levemente la posición del centro de gravedad del avión. Esto requeriría pequeñas correcciones de alabeo por parte de los pilotos para mantener la estabilidad del vuelo", detalla.

"Mis compañeros tripulantes de cabina saben gestionar perfectamente estas situaciones y los pasajeros suelen ser obedientes y muy respetuosos con sus indicaciones", añade.

También es fundamental, como en tierra, no mirar al sol directamente sin la protección adecuada, por eso la aerolínea proporcionará gafas homologadas para poder verlo con seguridad, en este caso, a 10.000 metros de altitud.

Una vez estén en sus asientos, los pasajeros de Air Nostrum escucharán un mensaje preparado específicamente para este momento en el que se les informa de que durante el vuelo la vista desde la ventanilla será diferente, puesto que se podrá contemplar el eclipse desde un lugar único, el cielo, y en el que se les invita a seguir en todo momento las indicaciones de la tripulación.

Otra vista que desde un avión será única durante el eclipse total de sol es la de la sombra de la luna, que avanzará a gran velocidad sobre el terreno y las nubes, algo que desde la superficie es muy difícil de apreciar.

Mientras un avión comercial viaja a unos 900 kilómetros por hora, la sombra lunar se mueve unas tres veces más rápido, explica Fernández y, en ese sentido, la dirección del vuelo es clave.

"En el caso de este eclipse, la sombra avanza por la península de oeste a este. Por lo tanto interesa volar en el mismo sentido que avanza. Por ejemplo, de León a Palma de Mallorca, lo ideal sería ir lo más rápido posible para alargar el máximo tiempo el momento de totalidad, ya que se estaría reduciendo la velocidad relativa entre el avión y la sombra", detalla el piloto.

En zonas de espacio aéreo poco saturado se podría solicitar a los controladores aéreos desvíos mínimos para mejorar la observación, siempre y cuando se garantice la separación entre aviones, explica.

Lo que no sufrirán las aeronaves son alteraciones técnicas, ya que, a diferencia de la superficie terrestre, el leve descenso de temperatura en la troposfera no afecta a los sistemas del avión. EFE

(foto)

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