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¿Qué veremos el día del eclipse?

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Caty Arévalo

Madrid, 10 ago (EFE).- El eclipse total de sol será un momento único en la vida de la mayoría de quienes lo observen. Estas serán las fases a las que hay que estar atentos explicadas a EFE por los astrofísicos Eva Villaver y Alejandro Sánchez, de los institutos de astrofísica de Canarias y Andalucía, respectivamente.

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El eclipse solar comenzará en el momento en el que se observe una pequeña sombra negra en uno de los bordes del sol. Visualmente se apreciará una especie de “mordisco” de la Luna que se irá superponiendo sobre el limbo brillante del Sol.

Lo que los científicos llaman el 'primer contacto' tendrá lugar en torno a las 19.30 hora peninsular española, dependiendo del punto, y requiere de gafas para la observación segura.

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Tras el primer contacto se inicia la fase de parcialidad, que también requiere de gafas. La Luna irá cubriendo el Sol gradualmente.

A partir de que lo haya ocultado en un 45% la luz natural se irá debilitando, aunque la percepción de oscuridad y la bajada de temperatura no se notará hasta que la cobertura del Sol alcance un 90%.

Cuando la ocultación del Sol sea superior a ese 90%, el horizonte empezará a oscurecerse de forma abrumadora por la proyección de la sombra de la Luna sobre la superficie terrestre.

Se trata de unas ‘perlitas’ de luz que brillarán y se apagarán de forma muy rápida justo antes de la totalidad. Son fruto de los puntitos en los que queda fragmentada la ya finísima hoz de luz de la troposfera solar.

Su nombre honra al astrónomo inglés que las describió en el año 1836, Francis Baily, aunque otro físico británico, Edmond Halley ya las había documentado en 1715.

La mala noticia es que las ‘Perlas’ difícilmente serán visibles sin un telescopio. Salvo la última: la que produce la imagen de un ‘anillo de diamante’.

El ‘anillo de diamantes’ es el deslumbrante final de la fase de parcialidad. Se produce instantes antes y después de la totalidad y unos segundos antes de que ocurra hay que quitarse las gafas para poderlo ver.

Se observará cómo del tenue resplandor de la corona solar (el anillo) emergerá un fragmento de la fotosfera solar (el diamante).

La leyenda dice que una joven comparó la imagen con un anillo de compromiso en el eclipse de abril de 1912, el último total previo a este que fue visible en la Península Ibérica. Años después, en el eclipse de 1925, el término ya estaba popularizado.

El eclipse llega a su punto culminante: la Luna cubre el Sol completamente.

Se producirá en torno a las 20.30, según el punto desde el que se observe. En los lugares ubicados en la franja de totalidad llegará a durar hasta 1 minuto y 50 segundos. El cielo se oscurecerá, bajarán las temperaturas y se hará visible la corona solar.

La oscuridad no será completa, pero habrá una penumbra lo suficientemente intensa como para poder ver otro momento excepcional: el Sol compartiendo escenario con otras estrellas y planetas. Entre estos últimos, los más visibles serán los más brillantes: Venus y Júpiter. Puede que se puedan contemplar también Mercurio, Marte y Saturno.

Tras la totalidad, se verá el mismo proceso a la inversa: de nuevo, el anillo de diamantes, en ocasiones las ‘Perlas de Baily’ (con telescopio), y a partir de ahí una fase final de parcialidad en la que la Luna gradualmente irá dejando de nuevo ver el Sol.

Por si esta ‘carambola orbital’ no fuera ya lo suficientemente extraordinaria, la noche del 12 al 13 de agosto se producirá el máximo de la lluvia de las perseidas.

Estos meteoros, comúnmente llamados "estrellas fugaces", se dejarán ver 'cayendo del cielo' a partir de las 23.00 horas peninsulares. EFE

(vídeo)

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