Refree y Niño de Elche, mística y experimentación sonora en La Mar de Músicas

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Cartagena, 23 jul (EFE).- El productor Raül Refree y el cantaor Niño de Elche han unido este jueves sus talentos en La Mar de Músicas de Cartagena para presentar “Cru+es”, un viaje a los límites del pop desde la electrónica experimental, que convierte el escenario en una especie de liturgia con reminiscencias de música sacra.

Si el sentido de ser de La Mar de Músicas es la fusión de sonidos, el acercamiento entre la tradición y la vanguardia, la apertura a nuevos estilos y músicas del mundo, el proyecto de Raül Refree y Niño de Elche cumple con todos los requisitos para estar en el festival, que este año celebra su 31 edición con Ecuador como país invitado.

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Raül Fernández Miró -Raül Refree- (Barcelona, 1976) es productor, cantante, músico y compositor, con una trayectoria que arranca a mediados de los 90 y que le ha llevado a producir a los artistas más punteros, desde Rosalía hasta C.Tangana, pasando por Silvia Pérez Cruz, Lucía Sobral, Guitarricadelafuente, Rodrigo Cuevas o Kiko Veneno, por poner solo algunos ejemplos.

Francisco Contreras Molina -Niño de Elche- (Elche, 1985), empezó a cantar flamenco siendo solo un niño, como indica su nombre artístico, pero pronto se interesó por la fusión de esa música con otros estilos para llevarla al ámbito de lo contemporáneo.

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Los dos músicos ya trabajaron juntos en 2023 en el proyecto “Ectasis”, que entendía la música como vehículo de abstracción suprema, y que no llegó a materializarse en un disco.

Pero ese trabajo conjunto ha seguido creciendo hasta dar a luz este “Cru+es”, guiado por los oníricos versos del poeta griego Yannis Ritsos para explorar el tránsito entre la vida y la muerte desde la electrónica experimental y el pop.

Sobre el escenario, Refree ha rozado los límites de la experimentación sonora, arropado por la potencia vocal de Niño de Elche, con toques que recordaban a veces al gregoriano y el canto sacro de las iglesias y catedrales.

Sonidos guturales, quejío y lamento llevados al extremo de la gravedad vocal, electrónica y sintetizadores, experimentación musical y vocal, han sido la línea que ha marcado la propuesta.

La puesta en escena, con absoluto protagonismo de la luz sobre en intenso negro del fondo de escena, así como del humo, generando una atmósfera onírica, es obra de la reputada escenógrafa y dramaturga Marta Pozas.

El antiguo cuartel de infantería de marina (CIM), donde se ha desarrollado el concierto, ha ayudado también a crear esa atmósfera casi mística, de liturgia, que requiere este proyecto, seguramenteuno de los más vanguardistas de los que pasarán por esta 31 edición del festival. EFE

vv/fp

(foto)

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