Natalia Ríos Orelogio
Sevilla, 25 jun (EFE).- Cada martes por la tarde, Nieves Vegal, de 82 años, espera la visita de Diego Moreno García, de 49, en su vivienda del barrio sevillano de Triana. Lo que comenzó hace dos años como una actividad de voluntariado se ha convertido en una gran amistad.
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La historia de Nieves y Diego es una de las muchas que nacen gracias a Solidarios para el Desarrollo, una asociación de voluntariado social que desde hace más de 30 años trabaja para construir una sociedad más inclusiva.
Nacida en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), la iniciativa se centra en acompañar a personas que sufren discriminación, exclusión o soledad, apostando por el voluntariado como herramienta de transformación social.
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Su labor se desarrolla a través de programas que están dirigidos a personas mayores, sin hogar o con problemas de salud mental. Uno de los retos más urgentes es la soledad de las personas mayores.
“Muchas veces hablamos de la soledad, pero también existe la invisibilidad”, ha explicado a EFE Remedios, técnica del programa de mayores de Solidarios, quien insiste en que "cuando una persona no tiene espacio para expresarse también está siendo invisibilizada”.
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El programa de mayores busca crear vínculos que devuelvan a estas personas su lugar en la comunidad.
Eso fue precisamente lo que encontró Nieves cuando conoció a Diego. “Tengo dos hijos, pero él es extraordinario. Yo le digo mi tercer hijo”, cuenta Nieves entre risas. “Hablamos y el tiempo se nos pasa volando”.
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Tras la muerte de su marido, hace ya casi nueve años, atravesó una profunda depresión. La llegada del voluntario supuso una nueva ventana al mundo exterior.
“Estaba muy deprimida cuando llegó -recuerda Nieves-, pero ahora me siento bastante mejor. Encuentro en él mucha compañía y mucha confianza”.
La filosofía de Solidarios se basa en un encuentro entre personas que comparten experiencias, conversaciones y apoyo mutuo. La organización pide únicamente dos horas semanales a sus voluntarios, acompañadas de formación específica para combatir los prejuicios asociados a los colectivos con los que trabajan.
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“Buscamos relaciones cercanas y horizontales. No se trata de salvar a nadie, sino de acompañar y mejorar la calidad de vida de las personas”, señala Remedios.
Dos años después de aquel primer encuentro, Diego reconoce que la relación ha evolucionado mucho. Para Nieves el voluntario "ya no es una persona que viene a visitarme. Es un amigo y forma parte de mi vida”.
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Historias como la de ambos reflejan el objetivo que persigue el programa de mayores de Solidarios: generar lazos capaces de combatir no solo la soledad, sino también la sensación de quedar al margen de la sociedad.
A través de visitas semanales, encuentros grupales, actividades culturales, talleres y proyectos como 'Match Solidario: historias mayores', donde se han dado a conocer las experiencias de 23 parejas de voluntarios y personas mayores, la organización intenta demostrar que el envejecimiento no tiene por qué significar aislamiento.
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El programa de acompañamiento a personas mayores que desarrolla Solidarios en Andalucía cuenta con la financiación de la Fundación Unicaja, la Junta de Andalucía y se impulsa en colaboración con la delegación de Solidarios Granada.
Para Diego, la solución pasa por algo tan sencillo como detenerse un momento: “A veces pensamos que no tenemos tiempo para nada, pero quizá hay que bajar un poco el ritmo y dedicar unas horas a otras personas”. EFE
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(Foto) (Vídeo)
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