Pamplona, 25 jun (EFE).- La crisis del hantavirus sorprendió a España con los recursos de salud pública peor que antes de la pandemia, aunque no fue el único problema para sus trabajadores, que acusaron especialmente la hiperconexión de los pasajeros, los distintos modos de actuar de los países y, sobre todo, el "lío con Canarias".
La principal lección que ha dejado el brote del barco MV Hondius es lo poco que se ha aprendido de la pandemia, ha lamentado la subdirectora adjunta del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), María José Sierra, en la segunda jornada de la XLIV Reunión Anual de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).
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Sierra ha repasado la crisis sanitaria, cuyo riesgo sabían desde el principio que iba a ser "bajísimo" para la población española, pero siempre con la incertidumbre que genera un virus con el que no se está familiarizado.
La cepa Andes del hantavirus fue identificada con rapidez y "enseguida" constataron que "lo más probable es que había entrado al barco enfermo y estaba habiendo una transmisión en él", aunque sí ha cuestionado los 21 días que tardó la OMS en avisar a los países de que algo estaba ocurriendo en el barco Hondius, tras el fallecimiento del primer pasajero el 11 de abril.
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El brote ha finalizado con un total de 13 casos, dos de ellos en España, tres fallecidos y más de 600 contactos identificados en todo el mundo, 14 en nuestro país, que ya están todos dados de alta tras haber cumplido 42 días de cuarentena.
Aunque a esta nueva crisis se respondió de manera óptima, ha vuelto a evidenciar la escasez de medios con los que se ha afrontado.
Cada vez que hay una alerta, surge la necesidad de reforzar los recursos humanos, "pero no puede ser que en este sector, después de una pandemia, haya comunidades que sigan sin un sistema de guardia de salud pública" y todo dependa de que "voluntariamente" alguien responda al teléfono, ha clamado.
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"Hemos hecho estudios de cómo están los profesionales de vigilancia, y estamos peor que antes de la pandemia en muchas comunidades", ha proseguido.
Los profesionales de salud pública tuvieron que sortear además otras dificultades; en el CCAES en concreto, "el esfuerzo de coordinación fue de lo más pesado de llevar", con "cientos de reuniones" aquellos días.
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También tuvieron que acelerar la elaboración del protocolo de actuación hasta ese momento inexistente en España sobre el manejo de casos y contactos de hantavirus y trasladárselo a los 14 pasajeros, todos ellos muy pendientes de lo que se estaba haciendo en otros países.
Por ejemplo, Francia optó por cuarentenas completas en el hospital, mientras que Holanda se decantó por la domiciliaria, y esas divergencias había que hacérselas comprender a los españoles. "Todos estaban absolutamente conectados y sabiendo lo que se hacía; estratégicamente, fue muy difícil", ha admitido.
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A eso se unió el ruido mediático y político. "Lo peor fue el lío con Canarias", cuando además había dos reuniones diarias con los responsables de las islas, ha lamentado.
De igual forma, la crisis ha demostrado la necesidad de una gobernanza "clara" en la gestión del brote, dada la "limitada" autoridad operativa de la OMS, que puede hacer recomendaciones o emitir directrices técnicas, pero no obligar a los Estados a permitir un desembarco o armonizar los protocolos de cuarentena.
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Por su parte, la SEE considera que esta emergencia también ha evidenciado la necesidad de que se ponga en marcha la Agencia Estatal de Salud Pública (Aesap), que "ya está aprobada sobre el papel, pero necesitamos que tenga un reglamento, una sede, una estructura, una dotación económica y que tenga personal, que esté formado y que trabaje en buenas condiciones", ha zanjado su presidenta, João Forjaz. EFE
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