El principal acusado de matar a Lukas Agirre "sabía lo que hacía" pese a poder tener la "voluntad limitada" por drogas

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El principal acusado de matar a Lukas Agirre, el joven hernaniarra de 24 años muerto durante la mañana de Navidad de 2022 en los aledaños de una discoteca en San Sebastián, "sabía lo que hacía" aunque su voluntad podía estar limitada por el consumo de sustancias estupefacientes, pero "no anulada". Además, el forense lo ha definido como "frío, calculador, antisocial" y con posibles "rasgos psicopáticos".

La Audiencia de Gipuzkoa ha acogido este jueves la novena jornada del juicio contra tres personas, dos varones, uno acusado de asestar dos navajazos mortales a la víctima, otro presunto propietario de la navaja de ser colaborador "esencial", y una mujer por presuntamente encubrirlos.

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En la sesión han comparecido dos médicos forenses que han analizado el informe toxicológico realizado tras la toma de sangre, orina y muestra de cabello -que conserva durante más tiempo restos de sustancias y se puede determinar de forma retroactiva si se ha consumido de forma crónica- de los acusados. Según han explicado, al principal acusado se le tomaron muestras el 25 diciembre, horas después de los hechos.

Tras en análisis, se encontraron restos de drogas como "cocaína, alcohol, cannabis, anfetaminas, MDMA y Ketamina". No obstante, debido a las horas pasadas desde los hechos hasta la toma de muestras "es imposible determinar cómo estaba -el acusado-" porque se han ido eliminado del cuerpo.

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Además, el forense ha apuntado que en la entrevista realizada con el principal acusado este relataba ser consumidor habitual de sustancias, desde los 16 años en el caso del cannabis. En ese encuentro, ha asegurado que el joven no presentaba síntomas de alteración por drogas ni de síndrome de abstinencia y que "entendía lo que se le decía, estaba centrado en la realidad, con un discurso, coherente y lógico".

Pese a que el consumo de tóxicos como la cocaína puede hacer que la persona tenga "mayor impulsividad", el forense ha incidido en que "puede afectar de alguna manera a su voluntad". "Él sabe lo que hace y nos refiere que ha habido una trifulca", ha señalado, al tiempo que ha apuntado que "su capacidad volitiva podía estar limitada".

En cuanto a los rasgos de personalidad del principal acusado, el forense ha manifestado que le sorprendió que en el encuentro que mantuvieron con él, tras un acontecimiento de este tipo, se encontraba "tranquilo, frío, calculador, antisocial", y ha indicado que podría "haber rasgos psicopáticos".

En esa línea, ha insistido en que cuando hay un consumo excesivo de sustancias se puede producir "irritación" o una "pérdida de control" en el individuo. "La voluntad no está anulada, pero se produce una desinhibición", ha asegurado, para insistir en que "su voluntad puede estar limitada" pero "sabía lo que hacía e hizo lo que quiso, pero en ese quiso puede estar si estaba limitado por el consumo de las sustancias".

En cuanto a la mujer acusada de encubrir a los otros dos acusados, el forense ha detallado que los resultados de las muestras detectan consumos de cocaína y alcohol, y ha definido a la joven como "politoxicómana", ya que había sido previamente tratada por adicciones.

Asimismo, ha apuntado que, pese a que no se puede determinar su estado concreto en el momento de los hechos, "sus capacidades cognitivas estaban conservadas, pero de forma teórica su voluntad puede estar limitada por las drogas, pero no anulada".

"35 MINUTOS DE REANIMACIÓN"

En la sesión también ha declarado el médico de la ambulancia medicalizada que atendió a Lukas Agirre el día de los hechos, que ha relatado que el aviso se recibió a las 6.20 horas del 25 de diciembre y que cuando llegaron al lugar encontraron el cuerpo de la víctima boca arriba, mientras un agente de la Ertzaintza le practicaba una compresión con una prenda de tela blanca en el cuello, y había un charco de sangre bajo el cuerpo.

Así, ha detallado que el paciente "ya no tenía signos vitales" y se encontraba en parada cardiorespiratoria, aunque se le practicaron maniobras de reanimación "durante 35 minutos" sin que hubiera respuesta.

El médico identificó la lesión principal en el cuello, "una herida inciso contusa con trayecto diagonal desde la mandíbula izquierda". Según ha detallado, se trataba de una herida "muy profunda en el cuello, se le veía tejido óseo y muscular" y se encontraba "mellada la mandíbula", ya que "podría haber sido incidida con la punta" de un arma blanca.

Asimismo, observó al colocar el cardiocompresor, una segunda herida en el tórax, en el costado izquierdo, "más una punción que un corte lateral", aunque no ha podido determinar la profundidad de la herida. En ese sentido, ha comentado que sin saber en el momento la citada profundidad no puede evaluar "cuál tiene mayor gravedad y le causó la muerte".

Tal y como ha explicado, la herida del cuello que presentaba Lukas Agirre era una "lesión profunda que afectaba a vasos sanguíneos donde se pierde una gran cantidad de sangre". Esa "hemorragia masiva" supone poner "en peligro inmediato la vida". De este modo, ha señalado que en una hemorragia de ese tipo "son segundos, menos de un minuto" el tiempo de atención para poder intentar cortarla.

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