Sant Cugat del Vallès (Barcelona), 25 abr (EFE).- El Atlètic Terrassa protagonizó la gran sorpresa de la jornada al imponerse este sábado al vigente campeón de la Copa del Rey, el Club de Campo Villa de Madrid (2-1), y peleará por el título ante el gran dominador histórico de la competición, el Real Club de Polo de Barcelona, que ganó al Sanse Complutense (2-0).
De este modo, los dos conjuntos catalanes reeditarán la última final liguera, en la que el Polo se impuso por 2-1 en el Estadi Municipal Martí Colomer de Terrassa (Barcelona). Casi once meses después, el Atlètic tendrá la oportunidad de revancha, esta vez en la final de la competición decana del hockey hierba español.
Todo después de un partido en el que el Atlètic Terrassa tuvo que remontar el tempranero tanto de Álvaro Iglesias, en el segundo minuto de juego, para el cuadro madrileño (0-1). Se las prometía así muy felices el equipo que dirige Edu Aguilar, claramente superior hasta el descanso, pero que fue incapaz de ampliar la renta.
Tras el paso por vestuarios, el conjunto catalán salió con determinación y apenas 27 segundos después del inicio del tercer cuarto, Quim Malgosa igualó el marcador transformando un penalti stroke.
Cuando el encuentro ya se encaminaba hacia los 'shoot-out', Oriol Campos, a ocho minutos del final, aprovechó un envío de Ignacio Nepote para batir al portero del conjunto madrileño, Rafa Revilla, y firmar el definitivo 2-1 con el que certifica su presencia en la final del domingo, donde buscará su decimoséptimo cetro copero.
En busca cuatro años después de un nuevo título de Copa del Rey se medirá al gran dominador histórico de la competición con 32 títulos, el Real Club de Polo de Barcelona, que no falló a su condición de favorito y se impuso a un correoso Sanse Complutense (2-0).
Al filo del cierre del primer acto, Max Laplaza adelantó al conjunto más laureado del torneo, que buscaba redimirse de su eliminación en semifinales de la pasada edición ante el Club Egara (1-0) y encontró en el equipo madrileño su víctima.
El Polo controló en todo momento un partido de menor ritmo que la primera semifinal, aunque sin lograr sentenciarlo, lo que dio aire a su rival. Sin embargo, ya en el último cuarto, la calidad de Marc Miralles en la ejecución de un penalti-córner estableció el 2-0.
Pese a que el Sanse dispuso poco después de una clara ocasión para recortar distancias desde la misma acción, no logró materializarla y, con el pitido final, el Polo certificó su presencia en su final copera número 56 de la historia. EFE
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