Laura López
Madrid, 22 abr (EFE).- Muchas oenegés especializadas en atención a la población migrante son estos días un oasis de información y acompañamiento ante la confusión e intentos de engaño a los que se enfrentan cientos de miles de migrantes interesados en el proceso de regularización extraordinaria iniciado por el Gobierno.
Un ejemplo de ello es la delegación en Madrid de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), que estos días reúne en sus puertas a decenas de personas que hacen fila en la calle esperando información, que revisen su documentación y les expidan uno de los documentos que muchos necesitan, el informe de vulnerabilidad.
El coordinador de esta delegación, Francisco Garrido, explica en una entrevista con EFE que algunas personas llegan con información equivocada, por lo que están convocando a todos los que acuden a un taller informativo en el que se les explican los detalles del proceso.
En estas sesiones aclaran las principales dudas, revisan -uno a uno- su documentación para ver si está todo correcto y comprueban si es necesario expedir el informe de vulnerabilidad, un requisito obligatorio en algunos casos, no en todos, que solo pueden emitir ayuntamientos y entidades sociales acreditadas y que está siendo muy difícil de conseguir para muchas personas en estos primeros días.
Con este método, están atendiendo a unas 1.300 personas y emitiendo entre 130 y 150 informes de vulnerabilidad por día para dar respuesta al "importantísimo flujo de personas" que está llamando a sus puertas, algunos de los cuales incluso han dormido en la calle haciendo cola para conseguir una cita con la entidad.
En uno de estos talleres, la trabajadora social Ana Soriano explica, sin abandonar la sonrisa, los detalles que generan más dudas sobre el proceso y tranquiliza a la veintena de personas que la escuchan atentamente, sin perder detalle, algunas de ellas tomando apuntes.
"No os vais a quedar sin cita", "Respirad", "Tranquilos, vais a entrar todos", "Vamos paso a paso", "Todo va a salir fenomenal" son algunas de las frases de calma que les transmite y que se intercalan con consejos prácticos como revisar que tienen espacio suficiente en sus correos electrónicos para recibir las notificaciones.
Palabras importantes en medio de un proceso como este en el que desde el primer momento han proliferado los bulos, la desinformación y los intentos de engaño por parte de supuestos especialistas que ofrecen trámites gratuitos a cambio de dinero, como pedir cita previa para solicitar la regularización de forma presencial.
Los migrantes afectados también reciben presiones por parte de abogados que les infunden miedo acerca del proceso para que contraten sus servicios por tarifas que llegan hasta los 400 euros por expediente.
De hecho, ayer el Gobierno pidió ayuda a los cónsules de los principales países de origen de los inmigrantes que solicitan la regularización para luchar contra los engaños y las estafas en el proceso, y recalcó que no es necesario pagar "ni un euro" para hacer la petición.
Garrido ha señalado no haber detectado ninguna víctima de estafa entre las personas que han atendido, pero sí "asesoramientos deficientes" por parte de bufetes privados a personas que se presentan en entidades como la suya para pedir el informe de vulnerabilidad y no lo necesitan.
También han detectado problemas de algunos países, sobre todo africanos, para conseguir el certificado de antecedentes penales pero esperan que la vía diplomática habilitada por el Gobierno funcione correctamente, algo que solo podrá saberse en los próximos meses.
El responsable de CEAR resume así sus consejos para estos primeros días: informarse bien de los requisitos antes de dar ningún paso; recopilar toda la información probatoria del tiempo de estancia en España exigido y "algo de paciencia".
"Presentar tu solicitud en los primeros días no te asegura que vayas a tener un documento bien conformado", recuerda.
Una de las cientos de miles de personas que están muy pendientes de este proceso es el bielorruso Alexei Varonchanka, de 42 años, que llegó a España en 2021, pidió asilo y se lo denegaron tres años y medio después, lo que le dejó en situación irregular.
Aunque apeló esta resolución denegatoria, ha decidido renunciar a su proceso de asilo para acogerse a la regularización pero enfrenta un gran problema: apostillar su certificado de antecedentes penales, algo para lo que le exigen volver a su país, de donde huyó por persecución política tras las protestas contra el Gobierno.
Este es el gran escollo que deberá salvar en los próximos meses para acogerse al proceso y cumplir sus objetivos: "Yo quiero trabajar oficialmente, con contrato", asegura a EFE Varonchanka, quien trabajó en CEAR cuando tenía permiso como solicitante de asilo pero hoy encadena trabajos informales en sectores como la construcción.
Lo hace a diario, al tiempo que se reúne con su abogada para tratar de desatascar su situación con un objetivo mayor en mente que tiene nombre y apellidos: "Quiero que venga mi hija para estudiar aquí, tiene 17 años y quiere estudiar y vivir conmigo pero, si no tengo los documentos, ¿Cómo lo puedo hacer?", se cuestiona. EFE
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