Eduardo Mendoza: "Al detective sin nombre lo guardo en la mesilla de noche"

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Barcelona, 13 abr (EFE). - El escritor Eduardo Mendoza, que ha revivido al detective sin nombre en 'La intriga del funeral inconveniente' (Seix Barral), ha contado que se trata de un personaje recurrente que guarda "cerca", "como en la mesilla de noche", para cuando le pueda servir para vivir la próxima aventura.

En una rueda de prensa con motivo de la presentación de este último libro, el segundo desde que aseguró que se retiraba, Mendoza ha explicado que el detective sin nombre es su "'alter ego'", pero "más listo, más atrevido y con más éxito con las mujeres".

El autor de 'La ciudad de los prodigios' ha confesado que mucho escritores como él tienen esos personajes "a través de los que puedes vivir otras cosas".

Mendoza se ha reconocido afortunado porque los lectores hayan congeniado con el detective sin nombre y le pidieran más historias.

"Se ve que hace diez años de su última aventura. Hubiera dicho que no hacía más de dos", ha señalado Mendoza, quien se ha reconocido más "relajado" ahora que escribe "sin obligaciones" y por "divertimento".

Hace unos años, el ganador del Princesa de Asturias de las Letras 2025 aseguró que ya se retiraba, pero no fue capaz de cumplir con la palabra: "Me dije: '¿Y qué hago? ¡Si no tengo nada más que hacer!'".

Escribe todos los días

Mendoza ha afirmado que escribe todo los días, aunque no siempre fructifica el trabajo. "Nueve de cada diez cosas que empiezo no llegan a término", ha dicho.

En su última novela, ha introducido la figura de un periodista en ciernes, Ramoncito Valenzuela, el autor de una crónica funeraria desafortunada tras la que se precipita toda la trama, tan llena de intrigas, sátira y parodias como es marca de la casa.

El autor ha aprovechado para replicar algunos de los errores clásicos del escrito periodístico con los que se topa en la prensa, aunque ha querido dejar clara su "admiración" por el oficio de informar.

"Ahora hay información en todas partes pero los periodistas la ordenan, ayudan a que el público pueda generarse una opinión", ha dicho.

A pesar de que reconoce que el mundo vive un "momento particularmente malo", llama a poner en perspectiva otros momentos pasados. "No puedes pasar el día pensando que va a caer una bomba. Hay que vivir", ha señalado.

"Muchos a mi edad se vuelven cada vez más cascarrabias, pero yo cada vez estoy más contento. Será que todo no anda bien", ha bromeado.

La importancia del humor

En su forma de vivir y de escribir no puede evitar incluir el sentido del humor. "Me vino ya de nacimiento y no sé si sirve mucho, pero me sale. El humor y la literatura siempre están ahí", ha añadido.

Mendoza ha reflexionado que, en estos momentos, "hay gente en el poder que no inspira mucha confianza". "El género humano está mal diseñado, qué le vamos a hacer", ha aseverado el autor, para quien los actuales líderes mundiales no son merecedores de una de sus novelas.

"No sé qué le puede pasar a un personaje para decir que quiere destruir una civilización. No lo puedo entender", ha señalado a propósito del presidente de EE. UU. Donald Trump.

Preguntado sobre qué se consigue al hacer reír con la escritura con estos mimbres, Mendoza ha señalado que el humor se lo toma "en serio" y que se considera "un artesano" del oficio. "Le doy mil vueltas al texto y cuando lo termino, estoy ya harto y querría no volver a saber nada", ha dicho.

"Creo en el subgénero de la literatura del humor. El humor en un escenario tiene la réplica constante e inmediata, pero un libro implica lanzarse al vacío y que lo acabe leyendo alguien que será como sea, mujer u hombre, feliz o infeliz, listo o tonto. Y todo eso lo tienes que prever. Es la clave. Y ya está", ha terminado. EFE

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