
La jueza responsable del caso ha instado a los forenses a detallar si el tratamiento casero conocido como “sobado” realizado por la madre y su pareja guarda relación con las lesiones halladas en el cuerpo del menor, solicitando además una revisión exhaustiva del historial médico del niño. Esta medida busca esclarecer los antecedentes y circunstancias que rodearon el fallecimiento del menor de cuatro años en Garrucha (Almería), cuyas causas directas y el origen de lesiones previas aún no han sido completamente aclarados. Según informó Europa Press, el Instituto de Medicina Legal (IML) llevará a cabo una ampliación del examen forense para precisar el motivo último del deceso, así como evaluar el contexto y la fecha de aparición de heridas antiguas en un caso marcado por acusaciones de violencia y discrepancias entre las partes implicadas.
La titular del Juzgado de Instrucción de la Plaza 1 de Vera ha autorizado una nueva autopsia a petición de la acusación particular y la Fiscalía, quienes solicitaron un informe pericial que determine la acción directa o última que provocó la muerte del menor. A través de una resolución reciente, la magistrada ordenó remitir al IML un oficio adicional tras acceder a estos requerimientos, con el objetivo de obtener claridad sobre los motivos y mecanismos que intervinieron en el desenlace fatal.
El forense ya había concluido a finales de enero que el niño sufrió un shock hipovolémico asociado a un desgarro hepático, falleciendo pocas horas después de los hechos registrados el 3 de diciembre. El cuerpo del menor, identificado como Lucas, fue hallado por las autoridades en un búnker abandonado situado en la playa de Garrucha tras ser trasladado desde su vivienda, según publicó Europa Press. Mientras la acusación sostiene que se trató de una agresión violenta que ocasionó las lesiones mortales, la defensa argumenta que esas heridas resultaron de procedimientos de curanderismo aplicados por la madre y su pareja en un intento de aliviar dolores abdominales del niño.
Europa Press reportó que los peritos médicos deberán establecer, según la orden de la magistrada, la antigüedad de las “lesiones antiguas” presentes en el cuerpo de Lucas ante la sospecha de un posible maltrato continuado. Además, deberán detallar el modo en que se habrían originado esas lesiones y los instrumentos, si los hubiera, que pudieron emplearse. Para este análisis, el equipo forense tendrá acceso al historial clínico completo del menor.
En cuanto a los procedimientos judiciales, la jueza también ha fijado una comparecencia para el próximo 8 de abril, en la que ambos investigados, la madre y su pareja sentimental, deberán reafirmar la medida de prisión provisional que cumplen desde poco después de su detención. El acusado, identificado con las iniciales J.D.R.C., se conectará por videoconferencia desde el centro penitenciario de Albolote, en Granada, mientras que la madre, B.Y.B.O., lo hará presencialmente en los tribunales de Vera, procedente de la prisión de El Acebuche. Según detalló Europa Press, en esa sesión se prevé tomar nueva declaración a la mujer en calidad de investigada.
La defensa representada por el abogado Manuel Martínez Amate sostiene que las lesiones hepáticas observadas en Lucas se produjeron durante “masajes abdominales vigorosos” de tipo curandero, realizados supuestamente de forma repetida y negligente para tratarle un persistente dolor estomacal. Martínez Amate argumenta además que las lesiones encontradas en el cuerpo del niño no derivan necesariamente de agresiones físicas o malos tratos sino de estas prácticas, acometidas con la intención de tratar una supuesta enfermedad crónica.
Por parte de la Fiscalía, según recogió Europa Press, se toma en cuenta un pronunciamiento previo dictado el 20 de octubre de 2025 que condenaba al acusado por un delito de malos tratos en el ámbito de la violencia de género. Dicha sentencia contemplaba que J.D.R.C. tenía prohibido cualquier tipo de contacto o acercamiento con la coacusada y el menor, una orden judicial desatendida pues los tres seguían residiendo juntos en una habitación de una vivienda alquilada en Garrucha, mientras personas ajenas habitaban otros cuartos del mismo inmueble.
Según la versión del Ministerio Público, no se descarta que desde ese fallo judicial, o incluso antes, el investigado haya golpeado reiteradamente al menor en presencia de su madre. Europa Press citó que, para la Fiscalía, durante la mañana del 3 de diciembre, J.D.R.C. habría asestado múltiples golpes en la zona abdominal del niño, acción que no habría sido impedida por la madre y que desencadenó el shock hipovolémico y el desgarro hepático que acabaron con la vida del menor pocas horas después.
La investigación señala que, tras el fallecimiento del niño, ambos investigados trasladaron el cuerpo cerca de las 17:00 horas desde la vivienda que compartían hasta los restos de un búnker en una playa, a las afueras de Garrucha en dirección a Mojácar. El hallazgo del cadáver se produjo sobre las 23:00 horas de esa misma jornada por parte de las fuerzas de seguridad. Europa Press detalló que la valoración inicial del caso apunta a posibles delitos de quebrantamiento de condena, malos tratos habituales y asesinato ante los hechos investigados.
La jueza ha solicitado que se determinen detalles como la conveniencia de esperar o no a la inhumación del cadáver para completar el informe ampliado. Además, los peritos deberán manifestarse sobre la compatibilidad entre las lesiones observadas y los tratamientos alternativos alegados por la defensa, proporcionando un dictamen técnico detallado que contribuya a resolver las discrepancias existentes entre las versiones de la acusación y la defensa sobre el fallecimiento del niño.
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