
Las declaraciones de antiguos y actuales miembros de Vox han incrementado la presión en torno a la gestión financiera del partido y de su líder, Santiago Abascal. Según consignó Europa Press, durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso, el presidente Pedro Sánchez aludió a testimonios como los del exdiputado Iván Espinosa de los Monteros y su compañero Javier Ortega Smith, quienes expresaron preocupaciones sobre la falta de transparencia y la utilización de recursos dentro del partido. A estos señalamientos se suman las palabras de Juan García-Gallardo, quien manifestó dudas sobre los ingresos de Abascal. Sánchez utilizó estas referencias para centrar el debate en las acusaciones de enriquecimiento y desvío de fondos en Vox, vinculándolo con prácticas financieras opacas y cuestionando la integridad de la formación opositora.
De acuerdo con Europa Press, el jefe del Ejecutivo propuso a Vox el cambio de denominación a “Abascal, S.L.”, argumentando que el partido actúa como un negocio cuyo principal interés es el beneficio económico personal de su líder. Sánchez asoció la imagen del partido al billete de 500 euros y señaló una transición de la llamada “Caja B” del caso Bárcenas a una supuesta “caja A” bajo el mando de Abascal. Durante la intervención, el presidente cuestionó la ausencia de Abascal en el Pleno y sugirió que evita enfrentar las críticas sobre el manejo de las cuentas de Vox, procedentes no solo de adversarios políticos sino también desde dentro del partido. Sánchez ironizó respecto a la posibilidad de que, ante la imposibilidad de expulsarlo del partido, Abascal prefiriera abandonar el hemiciclo.
Entre los puntos señalados por Sánchez, según publicó Europa Press, destaca la mención a un supuesto desvío de 2,5 millones de euros desde la Fundación Disenso, vinculada con Abascal, hacia su beneficio personal. Apoyándose en los testimonios de miembros y exmiembros de Vox, Sánchez sostuvo que quien prometía regenerar la política habría incurrido en prácticas contrarias a esa premisa. Según expresó, a su juicio Abascal “está en política para forrarse”. Estas declaraciones se produjeron mientras parte de la bancada del Gobierno respondía con risas a los comentarios del presidente, quien aprovechó el contexto para dirigir acusaciones directas a Abascal, calificando su ausencia como un signo de falta de valor y ridiculizando la autodenominación de la oposición como “la derechita valiente”, según reportó el medio.
Europa Press también reportó que Sánchez cuestionó los elevados salarios dentro de la cúpula de Vox, destacando el pago mensual de 27.000 euros que recibe el asesor Kiko Méndez-Monasterio. El presidente remarcó que, si un asesor percibe esa cifra, los ingresos de Abascal deben ser aún mayores, insinuando una estructura interna cuyo fundamento esencial sería el lucro de sus dirigentes. Sánchez también añadió que a su parecer, Abascal actúa como un intermediario más que como un dirigente político.
En materia de fiscalización y control externo, Sánchez recordó que el Tribunal de Cuentas mantiene abiertas tres investigaciones sobre las cuentas de Vox. Detalló, según consignó Europa Press, la existencia de sanciones acumuladas superiores al millón de euros, así como la obtención de créditos valorados en 9,2 millones de euros para costear las elecciones generales de 2023, señalando que estos fondos habrían sido concedidos por el primer ministro húngaro Viktor Orbán, a quien asoció con posturas próximas a Rusia. Entre otros señalamientos, el presidente apuntó que el 80% de los costos de campaña para las elecciones europeas de 2014 procedieron de fondos iraníes, reforzando así los cuestionamientos sobre la transparencia financiera en el partido.
En el desarrollo del debate parlamentario, Santiago Abascal aprovechó el turno de preguntas para dirigir críticas hacia la política social del Gobierno, cuestionando el gasto de fondos públicos en la atención sanitaria a extranjeros. Según reportó Europa Press, Abascal pidió a Sánchez consultar mediante un referéndum si los ciudadanos desean que sus impuestos se destinen a la cobertura de salud para personas no cotizantes provenientes de otros países. Argumentó que la presión en la sanidad pública estaría directamente relacionada con la atención a millones de extranjeros, señalando que esto contribuye a la saturación de servicios, especialmente en el contexto del decreto anticrisis que el Congreso debía someter a votación.
En su respuesta, Sánchez, de acuerdo a lo publicado por Europa Press, replicó que el Gobierno ha transferido 300.000 millones de euros adicionales a las comunidades autónomas desde su gestión. Instó a Abascal a reclamar en las regiones gobernadas junto al Partido Popular que los recursos se destinen de manera prioritaria a fortalecer el sistema sanitario público, en lugar de optar por bonificaciones fiscales dirigidas a sectores privilegiados.
Durante el intercambio, Abascal sostuvo que en Vox “hay cero casos de corrupción”, diferenciándose de la situación interna del PSOE, donde mencionó la imputación de la esposa y el hermano de Sánchez por distintos delitos. Acusó también al presidente de utilizar la tribuna parlamentaria para lanzar ataques personales basados en información proporcionada por otros actores políticos, en vez de responder de manera directa a la cuestión planteada en el control parlamentario.
El debate entre Pedro Sánchez y Santiago Abascal mantuvo el foco en el cruce de acusaciones relacionadas tanto con la transparencia y la gestión financiera de Vox como con la política social del Ejecutivo en materia de salud pública. Europa Press recogió las diversas intervenciones y declaraciones, así como los distintos antecedentes sobre investigaciones abiertas y las posiciones expresadas por miembros y exmiembros de la formación opositora, configurando un escenario parlamentario de confrontación donde las cuentas del partido y su relación con fondos nacionales e internacionales tuvieron un papel central.


