
Durante la audiencia del lunes ante la Audiencia Provincial de Bizkaia, la víctima de la supuesta agresión homófoba de Basauri sostuvo que debe seguir viendo a algunos de sus presuntos agresores en las calles de su barrio, situación que describe como una fuente persistente de ansiedad. A partir de estos hechos ocurridos la madrugada del 6 de junio de 2021 en el parque Bizkotzalde, once personas están siendo juzgadas por su presunta participación en un ataque motivado por el odio que, según la acusación, dejó a un joven de entonces 23 años con graves daños físicos y secuelas psicológicas, publicó Europa Press.
El medio Europa Press detalló que la acusación particular solicita una condena de tres años de prisión para cada uno de los once acusados, así como una orden de alejamiento de cinco años respecto de la víctima. La Fiscalía pidió penas equivalentes, salvo para uno de los procesados, a quien se le rebajó la solicitud a 18 meses argumentando incapacidad intelectual como eximente. Tanto la acusación particular como la Fiscalía piden una indemnización conjunta de 10.500 euros por daño moral, derivado de la agresión y sus consecuencias.
De acuerdo con Europa Press, la sesión inaugural del juicio permitió escuchar el testimonio del joven, quien describió los hechos sucedidos en la madrugada de aquel día. Explicó que se encontraba con su grupo de amigos y su pareja en la parte alta del parque. En un momento, descendió algunos escalones para charlar con unas amigas, cuando, según relató, uno de los acusados le indicó que se marchara, que si permanecía allí los "contagiaría" y que le daba "asco". El joven respondió que si le desagradaba su presencia, podía retirarse él mismo.
Acto seguido, afirmó haber recibido un primer golpe en la espalda, acompañado del insulto "esto te pasa por ser un maricón de mierda", según recogió Europa Press. Después, narró que un grupo de unas trece personas le rodeó y comenzó a agredirle físicamente. "Yo solo pude cubrirme la cabeza, hasta que me tiraron al suelo y aguanté hasta que me quedé inconsciente, recibiendo golpes a la vez y por todo el cuerpo", expresó ante el tribunal, al tiempo que indicó que, según lo que le relataron, fue objeto de más golpes mientras sus agresores proferían insultos relacionados con su orientación sexual.
La víctima, de acuerdo con su intervención en la sala, reconoció claramente a nueve de los acusados presentes entre los agresores, mientras que los otros dos no asistieron a la vista del lunes. Aseguró que ninguno de los involucrados se mantuvo ajeno a la violencia y que emplearon expresiones como "puto maricón", "sarasa", "das asco, nos va a contagiar" y otras palabras despectivas, según indicó Europa Press.
Según compartió en el juicio, conocía de vista a algunos de los presuntos agresores, pero no mantenía relación con ellos. Señaló también que parte del grupo tenía conocimiento de su orientación sexual, ya que uno de ellos era vecino de su pareja de entonces.
El joven expuso, señala Europa Press, que tras la agresión debió ser ingresado en un hospital debido a las heridas físicas y que aún padece secuelas psicológicas, traumas, episodios de depresión y ansiedad por los que ha necesitado atención en centros psiquiátricos, así como tratamientos en un centro de desintoxicación derivados del consumo de drogas posterior a los hechos. Afirmó que el hecho de cruzarse en la vida cotidiana con los presuntos agresores le causa malestar y que, a cinco años de los hechos, el ataque sigue impactando en su bienestar emocional.
El juicio incluyó la declaración de amigos de la víctima, quienes presenciaron la agresión y comparecieron protegidos por un biombo al solicitar declarar con identidad reservada, lo que dificultó el reconocimiento visual directo de los encausados. Según Europa Press, para subsanar esa dificultad, la acusación particular propuso que se tomaran fotografías de los acusados, petición aceptada por el magistrado, que realizó las imágenes con su propio teléfono móvil.
Los testigos reiteraron que la agresión se produjo mientras la víctima conversaba con unas amigas, tras recibir un golpe por la espalda. Según su versión, cayó al suelo y un grupo de entre quince y veinte personas comenzó a golpearle con patadas y puñetazos, centrando los insultos en su orientación sexual, con frases como "maricón de mierda" y "eres un sarasa", citó Europa Press. Añadieron que la víctima no se defendió ni participó en la confrontación, y que intervino un grupo de personas para separar a los agresores, lo que evitó que la violencia se prolongara aún más, mientras el agredido permanecía en el suelo, inconsciente y ensangrentado.
Una de las testigos precisó que, al referirse los presuntos agresores al "contagio", no aludían a la falta de mascarilla, sino a prejuicios homófobos, interpretación reforzada por los insultos que se profirieron a continuación.
El joven que era pareja de la víctima en aquel entonces también aportó su testimonio ante la sala, identificando a cuatro de los acusados como participantes directos en la agresión, específicamente en las patadas y golpes en cabeza y cuerpo que recibió su compañero. Describió que ambos se encontraban juntos hasta que la víctima bajó a hablar con sus amigas, momento en que se desencadenó la pelea. Observó el altercado y al advertir la intervención de su pareja, corrió hacia él y se lanzó sobre su cuerpo para protegerle. "Yo no sé que hubiera podido pasar si no me tiro para protegerle, lo matan", manifestó en su declaración, según recogió Europa Press. Aseguró que la víctima yacía en el suelo, inconsciente y sangrando, mientras continuaban los golpes y los insultos homófobos.
Al intentar auxiliarlo, el testigo reportó haber logrado identificar rostros de tres de los agresores y admitió haber recibido también alguna patada durante el forcejeo. Consultado por la defensa de los acusados, mencionó que ambos habían tomado alcohol esa noche, pero descartó que se encontraran ebrios y sostuvo que previó a la agresión nunca vio a la víctima consumir drogas.
La audiencia incluyó asimismo la declaración de uno de los agentes de la Policía Municipal de Basauri que acudieron tras el aviso de pelea. Según el relato policial citado por Europa Press, los testigos indicaron que participaron alrededor de diez jóvenes en el incidente, portando un altavoz y una guitarra. A la llegada de agentes, la víctima presentaba múltiples contusiones, los ojos hinchados y se mantenía consciente, lo que motivó el traslado a un hospital en ambulancia tras la atención de los sanitarios.
Está previsto que el juicio siga este martes con la comparecencia de más testigos, agentes de la Ertzaintza y médicos forenses. Europa Press adelantó que el miércoles se espera la declaración de los acusados.


