Acusado de asesinar a su exnovia Paula en Torremolinos (Málaga) dice que fue en un forcejeo y niega maltrato

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El acusado de presuntamente asesinar a su exnovia Paula en Torremolinos (Málaga) en 2023, se ha reconocido culpable, pero ha asegurado que la muerte de la mujer, que presentaba 16 puñaladas dos de ellas por la espalda, se produjo en un forcejeo durante una pelea en la que ella tuvo el cuchillo "en todo momento". Asimismo, ha admitido que tenían "una relación tóxica", pero ha negado que la maltratara como también se le acusa.

"Nos vimos envueltos en una pelea con cuchillo enmedio y provoqué la herida mortal al empujar su brazo para desviar los golpes", ha asegurado el procesado, quien ha querido expresar su "arrepentimiento sincero" a la familia de la víctima, a la que, ha dicho, "debería haber evitado este sufrimiento". "Cometí el error más grande de mi vida", ha apostillado, al tiempo que ha incidido en que fue "un imprudente" porque debió "haber evitado el enfrentamiento.

Un jurado popular juzga desde este lunes y durante toda la semana a este procesado, para el que la Fiscalía y la acusación particular, que representa a la familia y que está dirigida por el abogado Guillermo Smerdou, piden 28 años de prisión al acusarle de delitos de asesinato con alevosía y malos tratos habituales, ambos en el ámbito de la violencia de género. La defensa sostiene que no hubo premeditación ni alevosía.

El acusado ha intentado explicar que la muerte se produjo en un forcejeo en el que ambos estaban en el suelo y en el que ella siempre tuvo el cuchillo y que él solo estaba "desviando la trayectoria" del arma blanca "para salvarse". "En ningún momento fue mi intención causarle daño", ha asegurado en su declaración en el juicio, en el que se ha presentado como una persona que no tenía celos de la pareja, al revés, y que "nunca" la controló ni la aisló.

La fiscal ha asegurado que Paula fue asesinada de 16 puñaladas, dos de ellas por la espalda y fue "víctima también durante los tres años de la relación" por malos tratos en los que el acusado "la aisló y desacreditó". Ha señalado que él tiene una condena por amenazas a otra expareja, además de estar acusado en el caso de otra novia, Sibora, que desapareció en 2014 y cuyo cuerpo fue encontrado nueve años después emparedado, durante la investigación del crimen de Paula.

El abogado de la acusación de la familia ha explicado que el acusado tenía "unos celos enfermizos" y todo "fue muy preparado", ya que una semana antes había robado el cuchillo con el que mató a la mujer y además el día de los hechos "la engañó" porque la esperó en la casa "y allí ella encontró la muerte". Además, ha asegurado que ella estaba "luchando" para poder recuperar a sus tres hijos que se encontraban bajo tutela.

Por su parte, la defensa ha considerado que hay "unos hechos objetivos innegables" y que merecen reproche penal "por la extrema gravedad", como es la muerte de la mujer; pero también entiende que hay "matices pequeños" que marcan la diferencia entre un homicidio o un asesinato. "No iba a matar, pero mató. Ese momento, sin ser preparado, efectivamente ocurrió", ha asegurado la letrada.