Roberto Morales
Madrid, 8 mar (EFE).- La primera vez que Antoine Griezmann meditó su salida del Atlético de Madrid llegó con un documental de por medio, producido por Gerard Piqué, jugador del Barcelona, en el que acababa desechando la propuesta del club azulgrana, en el que meses después acabó jugando. La segunda, tentado por la MLS y su pasión por el deporte norteamericano, le sitúa entre la espada y la pared.
Griezmann regaló al Metropolitano una acción mágica en su mejor momento de la temporada. Su asistencia con taconazo a Nico González sólo está al alcance de unos pocos elegidos, entre los que se encuentra el delantero francés. Pura magia del futbolista que mejor entiende el juego en toda la plantilla del Atlético de Madrid.
En un momento clave de la temporada, cuando entre el éxito o el intento hay poco espacio, Griezmann ha dado más de una 'master class'. Lo hizo ante el Barcelona para situarse a él mismo en el escenario más complejo. Una leyenda de su magnitud en el club rojiblanco, merece irse, si considera que es el momento con los 35 años ya cumplidos a final de temporada, tras la conquista de un título importante.
Ya ganó una Supercopa de España y de Europa, o una Liga Europa, y el Atlético de Madrid de Diego Simeone necesita de su calidad y su experiencia para volver a saborear un éxito con la Copa del Rey. El pase a la final de La Cartuja del 18 de abril, en el que será el pulso de los dos equipos de su vida, ante una Real Sociedad donde se forjó el inicio del icono, añade un componente al que es difícil de renunciar.
Por un momento, pese a tener que abandonar el barco sin que llegue al puerto del final de curso, aún con opciones de llegar muy lejos en la Liga de Campeones, la tentación de la suculenta propuesta económica del Orlando City y la oportunidad de cerrar su carrera con un modelo de vida que es un anhelo personal, pudo tener a Antoine cerca del adiós.
Pero el sentimiento de dejar en la estacada a sus compañeros en la pelea por un título que está a tiro, a Simeone que siempre apostó por él, y a una afición que le supo perdonar, es un factor que parece cambiar el rumbo. Ajeno a la tensión del momento, a una decisión tan trascendente, Griezmann rescata la mejor de sus versiones para liderar al Atlético de Madrid en un momento decisivo. EFE


