Dirigente de Más Madrid pide el registro de las marcas 'Frente Popular', 'Nuevo Frente Amplio' y 'Nuevo Frente Popular'

En el marco de la posible reedición de la alianza entre formaciones a la izquierda del PSOE, se tramitan nuevas denominaciones como parte de una estrategia habitual para asegurar la identidad ante una futura coalición política

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Uno de los nombres propuestos recientemente remite al Frente Amplio de Uruguay, una formación política que se ha consolidado como referente para sectores progresistas en el ámbito internacional. Tomando este referente, la estrategia de registrar nombres como “Nuevo Frente Amplio”, “Frente Popular” y “Nuevo Frente Popular” se inscribe dentro de los movimientos que preparan la reedición de una coalición entre partidos a la izquierda del PSOE de cara a las próximas elecciones generales, según consignó Europa Press.

El medio Europa Press detalló que Gabriel Ortega, responsable de Organización de Más Madrid, presentó a finales de 2025 las solicitudes de registro de estas tres marcas en la oficina de patentes y marcas, en la categoría específica para organización de reuniones políticas. Los trámites continúan en curso, de acuerdo a lo publicado tanto por Europa Press como por The Objective. Desde Más Madrid han señalado a Europa Press que este procedimiento responde a una práctica habitual cuando se prevé la posible formación de coaliciones electorales y que esta acción no determina anticipadamente ni el nombre final ni la identidad definitiva del grupo político. Portavoces de la formación ampliaron este argumento al subrayar que “el nombre se decidirá cuando sea el momento”.

La táctica de asegurar denominaciones antes de que comience el proceso de negociación de una candidatura no es nueva entre los partidos progresistas. En el pasado, tanto Sumar como otras agrupaciones iniciaron registros marcarios en fases previas al lanzamiento oficial del partido o candidatura. Por ejemplo, Sumar empezó su recorrido público con la solicitud de marca como asociación de fines políticos antes de modificar su estatus a partido político.

Ortega, al escoger las denominaciones “Frente Popular” y “Nuevo Frente Popular”, introduce referencias históricas en la estrategia de denominación. Ambos nombres remiten a la amplia coalición de grupos de izquierda que se reunió bajo ese lema para participar en las elecciones de 1936 en la Segunda República, último proceso electoral antes del golpe militar que derivaría en la guerra civil. Al mismo tiempo, el nombre “Nuevo Frente Amplio” alude a experiencias de unidad progresista en América Latina, reforzando el carácter integrador pretendido para la nueva coalición.

El 21 de febrero se presentó públicamente la refundación de la alianza entre Más Madrid, Izquierda Unida, Movimiento Sumar y Comuns, aún sin un nombre definitivo ni candidato de consenso, según narró Europa Press. Representantes de estos partidos se manifestaron como “casa común” de la izquierda, tendiendo la mano tanto a antiguas alianzas como a actuales adversarios, con un llamado abierto a Podemos. Durante este anuncio, también lanzaron críticas a posturas que priorizan únicamente la aritmética electoral, aludiendo a las declaraciones del portavoz de ERC Gabriel Rufián.

En cuanto al futuro liderazgo de la coalición, Europa Press reportó que la actual vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha descartado encabezar la candidatura en las próximas elecciones generales. Por su parte, dirigentes de las diferentes formaciones han recomendado aplazar la decisión sobre el nombre y la persona que liderará la candidatura. De acuerdo con estas fuentes, el objetivo consiste en incluir a posibles aliados en la toma de decisiones para fortalecer el proyecto común.

Los registros de las nuevas marcas responden entonces, como explicaron fuentes de Más Madrid a Europa Press, a una actitud preventiva y programática para evitar disputas sobre la identidad y denominación de la formación resultante, garantizando así la autonomía y la presencia en un escenario competitivo en el que los nombres y las marcas juegan un papel central en el reconocimiento electoral. La elección final sobre cómo se denominará la plataforma y quién asumirá la candidatura queda pospuesta hasta que se avance en las negociaciones y consultas entre los distintos actores que integran este espectro político.