El conseller de Medio Ambiente defiende que no se tomaran medidas preventivas porque no se preveía una dana "tan grave"

Las decisiones oficiales estuvieron marcadas por la falta de previsión de un desastre de tal magnitud, según defendió Vicente Martínez Mus ante el Congreso, mientras diputados cuestionaron la ausencia de acciones excepcionales pese al número de víctimas y afectados

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Durante la sesión de la comisión del Congreso que investiga la gestión de la riada del 29 de octubre de 2024, Vicente Martínez Mus precisó que el Metro de Valencia quedó fuera de servicio a las 19:45 debido a la inundación de su centro operativo, ubicado cerca de Picanya. Esta medida fue una de las respuestas directas a las consecuencias ocasionadas por el temporal, en el que fallecieron 230 personas únicamente en la provincia de Valencia. Según publicó el medio, Martínez Mus defendió que las decisiones oficiales estuvieron condicionadas por una falta de previsión respecto a la magnitud de la catástrofe, y remarcó que las acciones de su Conselleria se ajustaron a los protocolos vigentes para los niveles de alerta que las autoridades habían confirmado ese día.

Durante su intervención, el vicepresidente tercero de la Generalitat Valenciana y responsable de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio en el momento de los hechos, subrayó que la administración no anticipó la gravedad que alcanzó el evento. Afirmó que en el marco de su competencia se aplicaron de forma estricta todos los protocolos establecidos para situaciones similares y explicó que, al comienzo de la jornada, los niveles de alerta no sugerían escenarios excepcionales. El medio reportó que Martínez Mus insistió varias veces en que tanto el Metro de Valencia como los Ferrocarriles de la Generalitat mantuvieron su funcionamiento habitual ese día, dado que, según sus registros, no se produjeron víctimas mortales entre los usuarios o trabajadores del sistema ferroviario, con la excepción de un guardia de seguridad que resultó afectado por una caída.

Los diputados Águeda Micó y Alberto Ibáñez, representantes de Compromís, interrogaron al conseller por la falta de advertencias a trabajadores que quedaron atrapados y la ausencia de información para personas que se encontraron bloqueadas en las carreteras. Martínez Mus respondió que la previsión meteorológica de los días previos no indicaba la posibilidad de un fenómeno de tal envergadura. En sus palabras, "es relativamente habitual tener este tipo de incidencias en esas épocas del año en la Comunidad Valenciana", según consignó la fuente, y consideró que las alertas disponibles eran las mismas que manejaban tanto su equipo como otros organismos.

El medio detalló también que el conseller reconoció que no habló con la entonces responsable de Emergencias, Salomé Pradas, actualmente imputada en la investigación, ni durante ni después de la reunión de Gobierno autonómico celebrada esa mañana. Justificó esta ausencia de comunicación específica por considerar que las alertas activadas ese día no hacían necesaria ninguna medida preventiva extraordinaria. Con respecto al personal operativo, indicó que toda la plantilla forestal, compuesta por unas 70 personas, desarrolló las tareas habituales y no fue necesario organizar un despliegue especial de agentes medioambientales.

En respuesta a las críticas, Martínez Mus manifestó que no coordinó personalmente acciones con el departamento de Emergencias ese día, ya que miembros de su equipo estaban presentes en el Centro de Coordinación Operativa Integrada (Cecopi). Además, el día de la emergencia, según relató al medio, no se vio obligado a modificar su agenda oficial y asistió a una entrega de premios de la patronal valenciana a las 18:00, momento en que, según describió, en la zona más afectada por la riada no se registraban precipitaciones y los indicadores oficiales no reflejaban una amenaza superior a lo habitual.

Al finalizar la entrega de premios, Martínez Mus intentó regresar a la sede de Ferrocarrils pero ya no pudo acceder, por lo que decidió dirigirse a su despacho, donde permaneció durante toda la noche, acorde con lo publicado por el medio. Explicó que recién durante ese evento social comenzó a recibir información sobre problemas de mayor gravedad en la red ferroviaria, lo que marcó un cambio en la percepción del riesgo.

El portavoz del PSOE, Alejandro Soler, indicó durante la comisión que el Gobierno valenciano podría haber dispuesto de más información sobre la evolución del desastre de la que relató el compareciente. Soler instó a Martínez Mus a entregar los mensajes intercambiados ese día con el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, aunque el compareciente aseguró no haber mantenido ninguna conversación ni intercambio de mensajes con él. El medio reportó que Soler también pidió los mensajes entre Martínez Mus y el secretario autonómico de Infraestructuras y Transportes, Francisco Javier Sendra, quien sí se comunicó con Mazón a las 19:34, poco antes de que se tomara la decisión de cortar el servicio del metro. En su declaración, Martínez Mus sostuvo que no tenía "nada que ocultar" y recordó que tuvo contacto con Sendra sobre las 17:30, momento en que este le advirtió sobre un potencial colapso en la presa de Forata.

La diputada de ERC, Teresa Jordà, abordó el tema de la reapertura del Metro de Valencia el 27 de junio de 2025. Sostuvo que esta reapertura se realizó aparentemente sin la debida autorización. Al respecto, Vicente Martínez Mus argumentó que toda la gestión y los procedimientos aplicados contaron con la tutela y validación de la agencia autonómica de seguridad ferroviaria, que supervisó el proceso y dio el visto bueno final, según consignó el medio.

Al cierre de su intervención ante la comisión, Martínez Mus destacó que actuó en todo momento de acuerdo con la información y las alertas oficiales que manejaba su departamento. Aseguró que, hasta el inicio de la gala a la que asistió, los incidentes se correspondían con los habituales de un episodio de lluvias intensas en la región. Añadió que únicamente después de esa hora comenzaron a recibirse reportes de gravedad en la infraestructura ferroviaria, condicionando así su actuación en las horas posteriores.