Málaga, 13 (EFE).- La centenaria presa de los Caballeros o del Hundidero, en Montejaque (Málaga), que estaba siendo controlada 24 horas al día por el riesgo de un desbordamiento tras las intensas lluvias de las últimas semanas, ha activado este viernes por primera vez sus aliviaderos.
La infraestructura ha dejado una imagen histórica al llegar al límite de su capacidad y comenzar a desembalsar por primera vez desde que fue construida en 1924, según la Junta de Andalucía.
Esta presa preocupaba por la previsión de nuevas precipitaciones en la Serranía de Ronda, en un área con el terreno ya saturado y con vecinos desalojados por el peligro de un desembalse masivo.
La activación de los aliviaderos ha despejado las dudas sobre el funcionamiento del sistema de seguridad de la presa, que estaba sin uso antes de este inusual llenado.
Además, ha posibilitado desde las 16 horas el regreso a sus casas de los 181 vecinos de tres pueblos malagueños que fueron desalojados de forma preventiva, tras comprobar que "los niveles del cauce del río Guadiaro son estables".
La mayoría, 129, corresponden a la Estación de Benaoján, mientras que 40 fueron desalojados en la Estación de Jimera de Líbar y 12 en la Estación de Cortes de la Frontera, ha detallado la Junta.
El alcalde de Montejaque, Diego Sánchez, ha dicho a EFE que "el rebosadero de la presa ha funcionado después de 100 años" y ha destacado la "buena noticia" que supone la vuelta de los desalojados de sus viviendas tras una semana, algo que ha sido "muy duro".
Sánchez ha explicado que la presa estaba sin el uso para el que se construyó por filtraciones, pero "no abandonada"; que Endesa -propietaria de la infraestructura-, hizo hace algo más de un año unas catas para verificar la calidad del hormigón, y la Junta también estaba "pendiente" de ella.
Entre los desalojados figura el alcalde de Benaoján, Guillermo Becerra, quien ha señalado a EFE que es la primera vez que se tiene constancia de que la presa desagua por sus aliviaderos y que, según algunos registros, la cota más alta a la que había estado anteriormente el agua era a ocho metros del límite.
El funcionamiento de los aliviaderos ha permitido "respirar un poco" a los vecinos de la zona, donde existía temor a que el agua rebasara sin control y comprometiera la estabilidad de la presa.
Según la Junta, los sifones de esta infraestructura han funcionado a las 09:02 horas, tras entrar agua al sistema de aliviaderos a las 08:42 horas, que estaba a unos 22 centímetros de coronación.
El agua está transitando por los sistemas de la Cueva del Hundidero, durante cerca de 8 kilómetros de galerías, y saliendo por la Cueva del Gato.
Aunque se estimó un caudal de salida de 345 metros cúbicos por segundo, actualmente está saliendo a 200. La laminación del sistema de cuevas está siendo "aún mejor de lo previsto", ha indicado.
Desde el último tren de borrascas, la presa está siendo monitorizada por Endesa, la Consejería de Medio Ambiente, la Guardia Civil y la Unidad Militar de Emergencias (UME).
Esta vigilancia se ha mantenido en la Estación de Benaoján, Estación de Jimera de Libar y Estación de Cortes de la Frontera, así como desde la junta de los ríos donde confluyen el Guadiaro y el Genal a su paso por el núcleo de Secadero, en Casares (Málaga), y San Martín del Tesorillo (Cádiz), hasta su desembocadura.
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