Magdalena Tsanis
Madrid, 12 feb (EFE).- En 2006 ganó el prestigioso Premio Booker y desapareció de la esfera pública. Veinte años después, Kiran Desai publica 'La soledad de Sonia y Sunny' (Salamandra), una monumental historia de amor que transcurre entre América y la India y que reflexiona sobre identidad, colonialismo, inmigración o las paradojas del mundo del arte.
"Escribir se ha convertido en una carrera más que una actividad artística", ha dicho a EFE la escritora de origen indio y afincada en Nueva York, que volvió a ser finalista del Booker con esta novela, seleccionada por 'The New York Times' como una de las mejores del año.
Durante una década su rutina era como la de un granjero, asegura. "Me levantaba cada día para trabajar, desarrollé una enorme disciplina". Llegó a reunir cinco mil páginas. Pasado ese tiempo empezó a seleccionar y se han quedado en algo más de 700.
De todas las ideas e historias que contenía el manuscrito, Desai (Nueva Delhi, 1971) se centró en dos personajes, ambos de origen indio: Sonia, una aspirante a escritora que regresa a su país tras estudiar en Vermont (Estados Unidos), como hizo la propia Desai, y Sunny, un periodista instalado en Nueva York cuyos caminos acaban cruzándose.
La crítica al mundo literario y del arte contemporáneo está muy presente en la novela. "Fue divertido describir desde la sátira el mundo literario de Nueva York, las jerarquías de escritores, quien es el escritor del momento, y todo lo que es el negocio, las conferencias, uno solo puede reírse", dice.
También aborda el debate sobre la devolución de obras de arte a países colonizados. "Es un tema complejo", sostiene, "por un lado a menudo se trata de obras con un gran significado cultural para los países de origen, pero al mismo tiempo esto está sucediendo en un momento de auge del nacionalismo en esos países y el arte acaba jugando un papel un poco oscuro".
Hija de la también escritora Anita Desai, Kiran estudió en la India, Inglaterra y Estados Unidos, y actualmente reside en el multicultural barrio neoyorquino de Queens, que dice haber visto transformado con las políticas migratorias de Trump.
"Era un barrio vibrante, con mucha gente de todos lados, de Afganistán, de Venezuela, las calles estaban llenas de gente vendiendo tacos y arepas y ahora, con Trump, están vacías, la gente tiene miedo y con razón", dice.
Desai critica la "absoluta falta de respeto" al trabajo que los inmigrantes están haciendo. "Lo ves en el metro, hay gente a todas horas, que va y viene de trabajar".
Parte de la trama del libro se desarrolla en México y la escritora se instaló allí durante un tiempo. "Aprendes más sobre la historia de Estados Unidos viviendo en Latinoamérica que en el mismo Estados Unidos", afirma y aclara que se refiere a "lo que ocurre cuando los Estados Unidos vienen a hacer negocios a tu país".
Sobre la India, dice sentir que ya no conoce ese país, que se ha transformado mucho en las últimas décadas y parte de esa incomprensión está reflejada en la novela.
"Mi conocimiento ahora es muy fragmentado", afirma y recurre a una cita del ex primer ministro indio Jawaharlal Nehru, que leyó recientemente en un libro de Octavio Paz: "Dice que la India es un palimpsesto donde todas las capas de la historia coexisten en el mismo tiempo y lugar, lo moderno y lo antiguo".
Desai creció rodeada de libros, una biblioteca internacional, donde estaban Jane Austen, Dickens o Virginia Wolf, pero también autores asiáticos, africanos y muchos americanos.
"Leí muchos autores americanos antes de vivir en Estados Unidos y creo que eso salvó mi espíritu", dice. "Al llegar a un país tan poderoso desde uno mucho más humilde, supone un shock comprender el lugar que ocupa tu país en la historia de las naciones, te puede hacer caer en un sentimiento de vergüenza y humillación".
"Pero había leído todos esos libros, Kurt Vonnegut, Toni Morrison, que habían tenido esos mismos sentimientos, y eso te hace darte cuenta de que la literatura es el antídoto contra cualquier narrativa nacionalista, es un lugar de humanidad y de entendimiento". EFE
(foto)
