Se agota la vida útil de los embalses y llega la hora del mantenimiento, alerta Greenpeace

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Madrid, 11 feb (EFE).- La vida útil de los embalses españoles, entre 50 y 75 años, se agota, advierte Greenpeace, que señala que el reto actual no es levantar más, sino "mejorar los existentes".

"Se almacena menos agua de la reportada debido a la acumulación de sedimentos en el fondo. La solución no termina en la presa o embalse, comienza en su entorno, por lo que es imperativo integrar la restauración hidrológico-forestal", sostiene la organización ecologista en una nota publicada este miércoles.

Greenpeace considera un "hito hidrológico sin precedentes" el crecimiento exponencial de la reserva hídrica peninsular en 72 horas debido a las recientes lluvias: 693 hm³ en 24 horas, 1.623 hm³ a las 48 y 2.349 hm³ en solo tres días.

"Los embalses están operando bajo una presión climática para la que no fueron diseñados y que se agravará", dice la organización. "Se carece de la agilidad necesaria para gestionar la mezcla de agua y sedimentos que traen las nuevas borrascas", añade.

Una gran parte de las presas, actualmente al 77,34 % de su capacidad, se construyeron durante el franquismo y "están cruzando ahora mismo el umbral de su vida útil teórica de proyecto, los 50-75 años".

Por ello, sus expertos en aguas estiman que "España ha superado definitivamente su histórica fase de construcción de grandes obras hidráulicas" y ahora toca mejorarlas y mantenerlas.

"La vida útil de los embalses españoles se está agotando, no necesariamente por un riesgo de colapso estructural porque las presas son sólidas desde el punto de vista de la ingeniería civil", destacan, "sino por una pérdida drástica de eficiencia operativa".

En opinión de Greenpeace, "el mayor desafío geológico al que se enfrenta el país tras el paso de estas borrascas es la colmatación o aterramiento" porque "cada inundación arrastra consigo toneladas de sedimentos, lodos y detritos procedentes de la cuenca vertiente erosionada donde se sitúa el embalse".

La colmatación y la pérdida de capacidad suponen, insisten, "la muerte silenciosa de los embalses".

La limpieza de lodos y sedimentos es "extremadamente compleja y costosa", admiten, pero sin ella "el agua que se ve en superficie es engañosa y se está almacenando menos recurso del que dicen las cotas debido a la acumulación de sedimentos en el fondo".

Greenpeace apunta también a la necesidad de modernizar las compuertas y los sistemas de evacuación de fondo y, sobre todo, a mirar al entorno.

"La reforestación estratégica y la estabilización de laderas reducen la velocidad del agua y retienen el suelo. Un cauce sano y una cuenca forestada actúan como una esponja que amortigua el impacto del cambio climático, protegiendo la inversión millonaria que suponen las presas", defiende. EFE