Barcelona, 8 feb (EFE).- Nuevos reactivos que revelan huellas hasta ahora indetectables, un láser que concreta la distancia de un disparo y un escáner tridimensional que vincula armas de fuego sospechosas son algunos de los avances futuristas con los que los Mossos intentan resolver casos que en el pasado parecían indescifrables.
"Hemos implementado mucha tecnología nueva que nos ayuda a llegar a analizar elementos que antes no podíamos o a mejorar los resultados que obteníamos", ha afirmado a EFE el subinspector de los Mossos d'Esquadra Robert Trench García, jefe del área territorial y de coordinación operativa de la Policía Científica.
Cerca de 600 agentes de los Mossos están adscritos a la Policía Científica, que tiene su epicentro en el complejo central en Egara, en Sabadell (Barcelona), donde más de un centenar de policías con bata blanca se encargan de llevar a cabo los análisis que muchas veces son clave para resolver un caso y llevar las pruebas definitivas al juzgado.
Los Mossos han abierto a EFE las puertas de su área de investigación científica, donde la tecnología y los nuevos avances tienen un papel determinante para resolver casos -algunos atascados durante décadas, como ha ocurrido recientemente con uno de 2007 en Sabadell, cada vez más de la mano de la inteligencia artificial (IA).
Poco se podía imaginar el sargento Sergi Clavería, de la Unidad Central de Inspecciones Oculares, que, gracias a la pandemia del coronavirus, los Mossos darían un salto espectacular para poder revelar huellas dactilares que hasta entonces eran indetectables.
Aprovechando que con la pandemia tuvieron tiempo para sacar viejas ideas que tenían "aparcadas en un cajón", Clavería y su equipo desarrollaron dos reactivos que desde entonces permiten a los Mossos revelar huellas digitales en todo tipo de superficies adhesivas y otras que hasta entonces no detectaban, por ejemplo en pieles sintéticas o de fruta, o superficies manchadas de grasa o aceite.
Este descubrimiento permite que los Mossos puedan resolver casos en que, pese a haber huella, no la podían detectar: "Podemos recuperar aquellos objetos que en su día se trataron y no conseguimos revelar huellas. Aplicando este reactivo nuevo, podemos revelar la huella que estaba ahí, pero que no conseguíamos localizarla", celebra.
De ahí la importancia de preservar las pruebas que se analizan en una investigación, según resalta el subinspector Trench García.
Los nuevos avances han sido claves, por ejemplo, para inculpar a un lampista por el asesinato con arma blanca de la dependienta de una zapatería, cuyo cadáver fue localizado el 28 de febrero de 2007 en medio de un charco de sangre en la trastienda del local, en Sabadell.
En un crimen sin armas de fuego, ha sido paradójicamente el área de balística la que ha dado con la tecla, gracias al Iforenlibs, un revolucionario sistema basado en un láser de microsplasma que, a través de los restos que deja el impacto de bala, ya sea en la ropa o en una pared, detecta desde qué distancia se disparó.
En el caso del crimen de Sabadell, el Iforenlibs fue determinante: permitió comprobar que los restos de cobre, hierro, plomo, estaño y lantani-ceri-neodimio en la ropa de la víctima coincidían con los detectados en la chaqueta del sospechoso, que había sido intervenida durante el registro en su taller de lampistería.
El láser también sirve para determinar con precisión y una rapidez inusitada, en cosa de segundos, todos los elementos que el impacto de la bala ha dejado en la ropa: en el caso de Sabadell, tras una minuciosa labor para detectar donde se rozaron las prendas de sospechoso y víctima, se pudo comprobar que en ambas había los mismos elementos.
No todas las novedades en balística acaban en el Iforenlibs: junto al tradicional microscopio que permite comprobar, uno a uno, si los restos de un casquillo encontrados en el escenario de un tiroteo corresponden a una única arma de fuego, luce un nuevo escáner tridimensional conectado a una potente base de datos para vincular armas sospechosas.
Insertando la vaina por una ranura de un aparato del tamaño de una cafetera doméstica se hace la magia: los Mossos obtienen un retrato en tres dimensiones del casquillo y, gracias a su conexión con la base de datos Evofinder, que han ido alimentado en los dos últimos años, pueden conectar con más de un millar de armas de fuego sospechosas para determinar si están vinculadas a otros incidentes ocurridos en Cataluña. EFE
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