Ferraz asume que el resultado del PSOE "no es bueno" y culpa al PP de la subida de Vox

La cúpula socialista admite un panorama desfavorable en los comicios regionales, atribuye al Partido Popular el avance de la extrema derecha y lamenta una campaña marcada por la desinformación y la falta de tiempo para fortalecer a su candidata

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Desde la sede socialista de Ferraz describieron el proceso electoral en Aragón como un "mes en danza para volver a la casilla de salida y con Vox más fuerte", en palabras recogidas por el equipo directivo que coordinó la campaña. De acuerdo con la información publicada por el medio, los responsables federales del PSOE consideraron insuficiente el tiempo disponible para que la candidata Pilar Alegría lograra mayor notoriedad ante el electorado aragonés, y atribuyeron tanto los resultados adversos de su formación como el crecimiento de la ultraderecha al rol desempeñado por el Partido Popular durante todo el proceso.

Según detalló el medio, la dirección socialista admitió abiertamente que el resultado obtenido "no es bueno". Con casi el 45% de los votos escrutados, el PSOE contabilizaba 19 escaños, lo que representaba cuatro menos respecto a los conseguidos en los comicios de 2023. Aunque fuentes del partido comunicaron su preferencia por aguardar un análisis más pausado que arroje claridad sobre las razones de la derrota, manifestaron su desacuerdo con los últimos sondeos publicados al cierre de las urnas, los cuales situaban al PSOE incluso por debajo de su suelo histórico. En contraste, sus cifras internas señalaban una posibilidad de aproximarse a los 20 escaños.

El reporte indicó que la cúpula del partido atribuyó parte del incremento de Vox al Partido Popular, subrayando que las estrategias del PP favorecieron el avance de la extrema derecha, la cual podría llegar a doblar sus escaños y alcanzar hasta 14 diputados, según proyecciones internas. La anticipación electoral fue percibida por los socialistas como una maniobra frustrada del PP, a la que responsabilizaron por el auge del partido ultraderechista y por el entorno de campaña desfavorable para su candidata.

El medio recogió que la dirección del PSOE denunció una campaña marcada por la presencia de bulos e informaciones falsas, especialmente difundidas por el Partido Popular. Según señalaron estos dirigentes, la situación dificultó considerablemente que Pilar Alegría lograra trasladar “en positivo” sus propuestas al electorado, enmarcando estos hechos dentro de lo que calificaron como una contienda “sucia”. Pese a los obstáculos señalados, destacaron que Alegría llevó a cabo una campaña "cercana", visitando distintas comarcas aragonesas e intentando mantener un tono constructivo y sin responder a los insultos o ataques personales promovidos por la oposición.

Entre los episodios que afectaron la campaña, la dirección socialista citó los ataques del PP relacionados con la comida de Alegría junto al exdirigente Francisco Salazar, quien enfrenta denuncias por acoso sexual en el canal interno del PSOE formuladas por varias mujeres. Según consignó el medio, la dirección del partido defendió la actitud de su candidata y sostuvo que no se dejó arrastrar por la dinámica de los ataques.

En la valoración de la campaña y sus resultados, los estrategas federales del PSOE consideraron que el clima político y mediático fue desfavorable desde el inicio para su formación, producto tanto de la convocatoria anticipada de las elecciones como de la proliferación de mensajes desinformadores y ataques a nivel personal. Pese a los malos datos iniciales, la dirección estimó que Alegría cumplió un papel relevante en el contacto directo con los ciudadanos aragoneses.

Ferraz comunicó, según el medio, que la consecuencia más tangible de estas elecciones sería el fortalecimiento de Vox en la cámara autonómica, realidad que atribuyeron al tipo de campaña desplegada por el PP. Aunque asumieron la derrota y la caída en escaños, los socialistas expresaron que el escenario político resultante indicaba un retorno al punto de partida, con una distribución de fuerzas que otorga a la extrema derecha un peso decisivo a corto plazo.

En cuanto a los próximos pasos, fuentes del partido consultadas por el medio enfatizaron la necesidad de un periodo de reflexión y análisis profundo sobre el desarrollo y desenlace de la campaña, sin adelantar cambios o modificaciones en la estrategia futura. A pesar del balance negativo, recalcaron que no reconocen las estimaciones más pesimistas y sitúan las expectativas finales por encima de los 19 escaños parcializados hasta el momento.

A lo largo de la jornada electoral y en el recuento provisional, la dirección socialista mantuvo su posición respecto a las causas del retroceso electoral: la estrategia de sus adversarios, la falta de tiempo para consolidar a la candidata y el contexto hostil generado desde la convocatoria electoral. De este modo, el PSOE nacional transmitió su lectura de una derrota propiciada por factores ajenos a la labor y el desempeño de su candidata, centrando su crítica en las dinámicas políticas y mediáticas que, de acuerdo con el partido, beneficiaron al bloque conservador y la extrema derecha durante toda la campaña.