
Cuando la Guardia Civil ingresó a una finca de Sotillo de la Adrada, en Ávila, halló un bidón de plástico cubierto por una bolsa negra y oculto dentro de una caja de madera, donde reposaba el cuerpo de un anciano fallecido que todavía portaba una pulsera hospitalaria y estaba cubierto con cal. Según informó Europa Press, el hallazgo se produjo en septiembre de 2023, en el marco de la investigación judicial sobre la muerte de Manuel López, un hombre de 80 años que residía anteriormente en Madrid y recibía cuidados personales por parte del acusado.
El juicio por este caso se celebra en la Audiencia Provincial de Madrid, donde el fiscal solicita la pena de prisión permanente revisable por el presunto delito de asesinato, además de seis años de prisión adicionales por apropiación indebida. De acuerdo con lo publicado por Europa Press, la instrucción del caso recabó testimonios de miembros de la Guardia Civil que certificaron la secuencia de hechos y las pruebas obtenidas durante la investigación.
Según consignó Europa Press, la investigación policial se activó luego de la declaración de la esposa del acusado, quien acudió ante las autoridades y denunció que su marido había matado a Manuel. En respuesta a esa denuncia, la Guardia Civil localizó el vehículo sospechoso en la finca de Ávila y aseguró la zona por la posibilidad de hallar el cuerpo en su interior. Durante la inspección, los agentes encontraron una caja en el vehículo y, tras activar la intervención judicial, se produjo la confesión del acusado, quien admitió haber asfixiado a Manuel hasta causarle la muerte. Ante los investigadores, manifestó que se encontraba en estado de nerviosismo y expresó su intención de quitarse la vida. Según Europa Press, declaró: “He hecho cosas muy malas”.
En la fase testifical, un agente detalló que el acusado había preparado una caja de madera para ocultar el bidón de plástico y que sobre el recipiente había vertido cal, probablemente para retardar la descomposición del cuerpo. Según Europa Press, durante el registro de la vivienda familiar se incautaron varias pruebas, entre ellas una caja fuerte con 60.000 euros y otra caja de cartón con 580 euros. Los agentes también encontraron varios teléfonos móviles y constataron que el acusado había realizado transferencias desde la cuenta bancaria de la víctima. Además, localizaron en poder del acusado dos tarjetas bancarias a nombre del fallecido en el momento de la detención.
De acuerdo con el escrito de acusación de la Fiscalía, citado por Europa Press, el acusado y la víctima mantenían una relación laboral desde hacía años, pues la avanzada edad y las necesidades de salud de Manuel impulsaron la contratación de su cuidador. Inicialmente, el anciano residía en la Avenida de Abrantes, Madrid, pero en 2022, a raíz del deterioro progresivo de su salud, se trasladó al domicilio del acusado y su familia en San Martín de Valdeiglesias.
Europa Press detalló que los hechos ocurrieron en julio de 2023, cuando Manuel fue ingresado en el Hospital Moncloa debido a su estado de salud. Tras recibir el alta el 12 de julio, fue recogido por el acusado, quien le trasladó en coche. Según la Fiscalía, durante el trayecto, ambos discutieron mientras circulaban por la carretera M-501, cerca de una gasolinera en Brunete, donde el conductor se detuvo y supuestamente asfixió al anciano. La autopsia concluyó que la causa de la muerte fue una lesión grave en el cuello compatible con asfixia mecánica.
Posteriormente, el acusado trasladó el cadáver a su vivienda y lo ocultó en el trastero, dentro de un bidón de plástico. Días después, compró cal de construcción y fabricó una caja de madera para esconder mejor el recipiente. Según consignó Europa Press, tras confesar los hechos a su esposa el 19 de septiembre de 2023, el acusado sacó el cuerpo del trastero con una carretilla y lo introdujo en su vehículo, con la intención de deshacerse de los restos en la finca de una amiga de la familia, en el paraje Zarramudo. Fue en ese contexto cuando la Guardia Civil de Ávila le interceptó junto al vehículo, localizando en el interior el cuerpo de Manuel.
El análisis de las transacciones financieras reflejó que, durante la vida del anciano, el cuidador utilizaba sus tarjetas bancarias para retirar efectivo y realizar compras a petición de la víctima. Sin embargo, la Fiscalía sostiene que tras la muerte, el acusado continuó usando las tarjetas para apropiarse indebidamente de fondos, incorporándolos a su propio patrimonio de manera ilícita, según el informe difundido por Europa Press. Asimismo, el registro domiciliario aportó más elementos para afianzar las pruebas sobre el aprovechamiento económico posterior al fallecimiento.
Las declaraciones de los agentes durante la vista oral subrayaron la planificación para ocultar el cadáver, desde la adquisición de materiales como la cal hasta la decisión de trasladarlo en vehículo a otra provincia, donde finalmente fue localizado gracias a la intervención de la Guardia Civil, según relató Europa Press. Los hechos continúan siendo juzgados, con el fiscal solicitando las máximas penas contempladas por la ley por asesinato y apropiación indebida.

