Detectan un 'código secreto' en la sangre que predice con precisión el cáncer colorrectal

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Málaga, 3 feb (EFE).- Un equipo del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima) y del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (Imibic) ha identificado una 'huella molecular' en la sangre que permite detectar con gran exactitud la presencia de cáncer colorrectal, uno de los tumores más comunes en todo el mundo.

Este descubrimiento abre la puerta a una nueva forma de diagnóstico precoz que podría realizarse a través de un simple análisis de sangre, evitando así pruebas más invasivas, ha informado este martes el Ibima en un comunicado.

El estudio, publicado en la revista científica 'Genes & Diseases', demuestra que los glóbulos blancos -las células que defienden nuestro organismo- contienen una 'firma' o patrón genético que cambia cuando una persona tiene cáncer colorrectal.

Al analizar esas variaciones, el equipo logró distinguir entre personas sanas y pacientes con una efectividad del 92 por ciento, una precisión muy superior a la de los métodos actuales de detección temprana.

En lugar de estudiar directamente el tumor, los investigadores decidieron mirar donde nadie suele hacerlo: en los glóbulos blancos, las células del sistema inmunitario que circulan por nuestra sangre.

En ellas descubrieron un 'código oculto', una especie de firma biológica sistémica, definida por un patrón molecular característica que revela los cambios que el cáncer provoca en el organismo mucho antes de que aparezcan los síntomas.

Para descifrar esa señal, el equipo utilizó una estrategia basada en el estudio del EPI transcriptómica, una técnica que analiza las modificaciones químicas del ARN mensajero que regulan su estabilidad y su expresión, y esta aproximación les permitió examinar distintos niveles de información genética dentro de las células.

En términos sencillos, estudiaron cómo los glóbulos blancos leen, interpretan y ensamblan las instrucciones genéticas.

El resultado fue sorprendente: una de las capas analizadas -la que observa cómo se ensamblan esas instrucciones- logró detectar la presencia de cáncer con una precisión que supera los métodos actuales.

En palabras simples, los glóbulos blancos actúan como un espejo del cuerpo: reflejan las alteraciones que el cáncer genera incluso en sus fases iniciales.

Los investigadores creen que los cambios detectados en el material genético de los glóbulos blancos se deben a un estado de inflamación generalizada que se produce cuando el cáncer empieza a desarrollarse.

Esa inflamación altera el comportamiento normal del sistema inmunitario, y las células defensivas -los glóbulos blancos- guardan la huella de ese desequilibrio.

Esto significa que el cuerpo avisa antes de que el tumor sea visible, y lo hace a través de su propio sistema de defensa.

Los glóbulos blancos se convierten así en un espejo del estado del organismo, capaces de reflejar los primeros indicios de la enfermedad incluso antes de que aparezcan síntomas o lesiones detectables mediante otras pruebas.

Gracias a este hallazgo, estas células podrían usarse como sensores biológicos para detectar el cáncer de manera temprana, sencilla y no invasiva, solo a partir de una muestra de sangre, una herramienta que podría cambiar por completo la forma en que se diagnostica el cáncer colorrectal y mejorar el pronóstico de miles de pacientes. EFE