Demuestran las conexiones sociales de miles de kilómetros durante el Paleolítico superior

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Guadalajara, 22 ene (EFE).- Un estudio en el yacimiento de Peña Capón, ubicado entre Muriel y Tamajón en la provincia de Guadalajara, ha revelado, gracias al análisis geoquímico de utensilios de piedra tallada, la existencia de redes sociales de miles de kilómetros cuadrados en amplios territorios de Europa occidental durante el Paleolítico superior.

La investigación se basa en el análisis arqueopetrológico y geoquímico de herramientas de piedra tallada del periodo solutrense recuperadas en dicho yacimiento y ha sido liderada por científicos de la Universidad de Alcalá y de Barcelona, según ha informado la Universidad de Alcalá en una nota de prensa.

Los resultados muestran que algunos de estos objetos fueron fabricados con sílex procedente de afloramientos geológicos del suroeste francés, lo que constituye la mayor distancia confirmada en el Paleolítico europeo entre el origen de una materia prima lítica y el lugar donde fue abandonada.

Las sociedades de cazadores-recolectores se organizaban tradicionalmente en redes sociales complejas que permitían el intercambio de información, bienes y personas, generando así un mecanismo adaptativo que aseguraba la supervivencia de los grupos.

Aunque este tipo de comportamientos se conoce desde hace décadas gracias a la etnografía y a la arqueología, las evidencias directas y cuantificables de interacciones a muy larga distancia durante el Paleolítico son escasas.

Hasta ahora, la mayoría de los desplazamientos documentados de materias primas líticas no superaban los 200 o 300 kilómetros, y las redes sociales amplias se inferían de forma indirecta a partir de estilos artísticos, objetos simbólicos o rasgos culturales compartidos.

Este nuevo estudio aporta, por primera vez, una prueba geoquímica directa de contactos sostenidos a una escala superior a 600 kilómetros y teniendo en cuenta que no es asumible interpretar que los grupos humanos que se asentaron en Peña Capón recorrieron estas distancias solo para aprovisionarse de sílex para la talla, los investigadores han propuesto que las rocas “viajaron” como consecuencia de diversos intercambios a través de redes sociales con una amplitud desconocida hasta hoy.

El estudio demuestra que estas conexiones no fueron contactos puntuales, sino parte de redes sociales complejas y estables, mantenidas durante varios milenios, y que aseguraron así la supervivencia de los grupos humanos durante algunas de las fases climáticas más frías de la última glaciación.

Además de las materias primas procedentes del suroeste francés, los niveles solutrenses de Peña Capón contienen sílex y jaspes de las cuencas del Tajo, el Duero y el Ebro, algunos de ellos con orígenes también a distancias que exceden el ámbito regional.

La presencia conjunta de todas estas rocas en los mismos niveles arqueológicos indica, según el estudio, que Peña Capón y su territorio circundante pudieron funcionar como zona de agregación estacional, integrada plenamente en las grandes redes sociales del suroeste europeo durante varios milenios.

Los investigadores estiman que la extensión mínima del territorio que sostuvo estas redes alcanzó cerca de 89.000 kilómetros cuadrados durante el Solutrense medio.

Una superficie de este tamaño no podría explicarse mediante los patrones de movilidad anual de los grupos humanos, pues supera ampliamente los territorios de cualquier sociedad cazadora-recolectora conocida, por lo que solo puede explicarse a partir de la existencia de amplias redes sociales que permitían el intercambio de información y bienes entre distintos grupos interconectados a distintas escalas geográficas.

"Se trata de una investigación en la que hemos trabajado siete años, fruto de la colaboración de un amplio equipo de investigadores de distintas instituciones españolas, portuguesas y francesas. Los resultados son sólidos a nivel metodológico y con importantes implicaciones para comprender la organización social de los grupos humanos del Paleolítico superior", ha explicado Manuel Alcaraz Castaño, profesor de la Universidad de Alcalá, investigador principal del proyecto Multipaleoiberia y co-autor del artículo. EFE

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