Davos/Madrid, 21 ene (EFECOM).- España y Portugal pueden situarse "a la vanguardia de la competitividad europea" y acelerar su reindustrialización gracias, entre otras cosas, a sus condiciones naturales, que se traducen en una ventaja de en torno al 20 % en el coste de las energías renovables frente a otros países.
Esta es una de las conclusiones del último informe publicado por la Iniciativa Ibérica de Industria y Transición Energética (IETI), una organización intersectorial integrada por la empresa de consultoría estratégica McKinsey, y por ACS, EDP, Galp, Iberdrola, Moeve, Naturgy, Repsol y Técnicas Reunidas, en el marco del Foro Económico de Davos.
Según la organización, que mide cada año la contribución ibérica a la competitividad europea a través de la reindustrialización impulsada por la transición energética, el aumento de las inversiones previstas en centros de datos, la movilidad electrificada y los combustibles renovables, junto con una mayor capacidad eléctrica, son "señales prometedoras" para las perspectivas industriales de España y Portugal.
Sin embargo, persisten algunas "brechas estructurales", como la complejidad regulatoria, la falta de neutralidad tecnológica, el retraso en innovación y productividad del talento, los largos plazos de tramitación de permisos y la insuficiente inversión en redes, que "siguen limitando el escalado industrial y mantienen prácticamente estancado el peso de la industria en la economía", dice el informe.
Por ello, la Iniciativa considera urgente actuar en cinco prioridades: "elevar la ambición y la coordinación en sectores estratégicos; ofrecer una regulación orientada a la competitividad y centrada en resultados; acelerar el despliegue de infraestructuras críticas como las redes eléctricas; redoblar la apuesta por la innovación y desbloquear la productividad del talento".
Esto permitiría a España y Portugal atraer inversiones en sectores clave de crecimiento como los centros de datos y la movilidad electrificada, así como reforzar y preparar para el futuro industrias competitivas ya consolidadas como el refino y la petroquímica o dinamizar el mercado laboral.
El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha considerado que las iniciativas propuestas por la UE, como la revisión de determinados sectores y políticas industriales o las relacionadas con las emisiones de CO₂ para los vehículos ligeros, van en la dirección correcta, pero no es suficiente y se necesitan medidas "más concretas, coherentes y escalables", sobre todo en el actual contexto geopolítico.
Por su parte, el consejero delegado de EDP, Miguel Stilwell, cree que la ventaja competitiva de Europa ya no vendrá en el futuro de más regulación, sino de una ejecución más rápida: permisos ágiles, reglas estables y predecibles y redes modernas e interconectadas.
"Si acertamos en esto, España y Portugal pueden convertirse en el ancla de industrias intensivas en energía y desbloquear hasta un billón de euros de valor de aquí a 2030, elevando el Producto Interior Bruto (PIB) en torno a un 15 %, aumentando las exportaciones industriales en aproximadamente un 20 % y creando cerca de un millón de empleos, en su mayoría cualificados", ha añadido. EFECOM

