
La celebración de homenajes y actos públicos en recuerdo de los miembros de ETA Jon Paredes, conocido como 'Txiki', y Ángel Otaegi, cobró particular fuerza en el año 2025, coincidiendo con el 50 aniversario de su ejecución. De acuerdo con los datos del Observatorio de Radicalización del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), durante los meses posteriores al verano se intensificaron las pintadas, pancartas y manifestaciones en su honor, una tendencia que se mantuvo en los meses restantes. Así lo consignó el medio Europa Press, que detalló que estos hechos formaron parte del total de 374 actos de apoyo a ETA contabilizados en Euskadi y Navarra durante 2025.
Europa Press informó que, pese a la desaparición de los denominados 'ongi etorris', actos de bienvenida a presos de ETA en su salida de prisión, todavía se registra una elevada presencia de actividades vinculadas al entorno de la banda. Covite precisó que no se documentó ningún 'ongi etorri' ni en 2023, ni en 2024, ni en 2025, hecho que calificó como un logro para las víctimas. Sin embargo, el colectivo enfatizó que la reducción en el número de actuaciones, con 47 actos menos que en 2024 -lo que representa una caída del 11%-, no implica el fin del apoyo social a ETA. Según el comunicado recogido por Europa Press, la legitimación pública de la organización permanece en la esfera social vasca y navarra.
El Observatorio de Radicalización, creado por Covite en 2016, tiene como objetivo registrar y visibilizar todos los actos de radicalización violenta relacionados con el terrorismo y su entorno ideológico. El informe anual de Covite reveló que de los 374 actos de apoyo a ETA en 2025, la mayoría se concentró en Bizkaia (141), seguida de Gipuzkoa (129) y Navarra (69). Además, se identificaron 19 en Álava, 10 en distintas provincias y seis fuera de España, principalmente en el País Vasco francés.
En cuanto a las tipologías de las actividades registradas, Covite detalló que 161 correspondieron a manifestaciones en las que se reclamaba la excarcelación de los presos de ETA. Por otro lado, se contabilizaron 116 situaciones vinculadas a la instalación de pintadas y pancartas enaltecedoras de la organización y de sus miembros encarcelados. A esto se sumaron 23 fiestas populares, 39 homenajes públicos a miembros fallecidos de ETA y cinco actos similares dedicados a reclusos de la banda en la vía pública. Los restantes 30 episodios quedaron englobados bajo la categoría de "otros".
Europa Press recogió las valoraciones de Covite sobre el sentido y el marco político de estos actos. El colectivo subrayó que, si bien las ejecuciones de 'Txiki' y Otaegi representaron "un crimen cometido por un régimen ilegítimo", en referencia a la dictadura franquista, sus figuras continúan siendo objeto de homenaje no tanto por su victimización, sino por su militancia activa en ETA. Covite explicó en su informe que la izquierda abertzale prioriza su faceta como miembros de la organización y no como víctimas del franquismo, a diferencia de otros opositores pacíficos a la dictadura que no han recibido ese tipo de reconocimientos en los últimos años.
Europa Press señaló que en el análisis publicado por Covite se advierte un objetivo político explícito en la legitimación de ETA mediante estos actos, que a juicio del colectivo contribuyen a blanquear su trayectoria criminal en el espacio público vasco y navarro. Covite remarcó que la legitimación social de ETA sigue siendo significativa, incluso tras la salida de numerosos etarras de prisión, fenómeno que ha provocado cambios en los patrones y modalidades de movilización hasta entonces habituales en el entorno de la izquierda abertzale.
El informe anual también dirigió la atención hacia la política penitenciaria implementada por el Gobierno Vasco. Covite alertó sobre lo que describió como "terceros grados fraudulentos", es decir, concesiones de progresión de grado y otros beneficios penitenciarios a presos que, según el colectivo, no han expresado arrepentimiento ni se han desvinculado de la estrategia de legitimación de la violencia política. Según el comunicado reproducido por Europa Press, la concesión de estos beneficios respondería a la presión de la izquierda abertzale y estaría vinculada a la falta de arrepentimiento por parte de los presos.
Covite identificó a partidos políticos como Sortu y plataformas como Sare como responsables de la mayoría de los actos de legitimación del terrorismo documentados en su observatorio. El colectivo argumentó, según Europa Press, que estos actores consideran a los exmiembros de ETA como referentes políticos y desincentivan el arrepentimiento, ya que ello supondría un cuestionamiento de la trayectoria de la organización. El informe cita el caso de Iván Apaolaza, recientemente fallecido, como ejemplo de un preso realmente desvinculado de la izquierda abertzale al momento de recibir el tercer grado, información que corroboraron fuentes con contacto directo.
Europa Press recogió también la denuncia de Covite respecto a la falta de transparencia de la administración autonómica. Covite argumentó que la Consejería de Justicia y Derechos Humanos, liderada por María Jesús San José, había prometido una mayor transparencia y comunicación con las víctimas del terrorismo sobre las decisiones penitenciarias. Según la asociación, esta promesa no se ha cumplido, ya que el Gobierno Vasco no ha facilitado ni el número ni la identidad de los presos de ETA que se han acogido al artículo 117 del Reglamento Penitenciario, cláusula que permite a internos clasificados en segundo grado recibir beneficios propios del tercer grado. Covite señaló que esta negativa a informar era reiterada y obstaculizaba el derecho de las víctimas a la justicia y al acceso a información relevante.
Covite reiteró que la mera desaparición de los 'ongi etorris' y la reducción del número total de actos de apoyo no reflejan una desaparición del respaldo público y la legitimación de la trayectoria de ETA. De acuerdo con Europa Press, el colectivo instó a no interpretar la disminución estadística como un cambio de tendencia definitivo, ubicando el foco en la persistencia del denominado “culto a ETA” y en el contexto político y social que sigue permitiendo su reproducción en la vida pública de Euskadi y Navarra.

