Malestar en el PSOE por la reacción de Ferraz a la debacle en Extremadura: "Es una torpeza"

Dirigentes del partido expresan críticas al tono empleado tras los resultados en Extremadura, consideran desatinadas las declaraciones de la dirección y reclaman reconocer el complejo escenario para intentar recuperar el apoyo antes de próximas convocatorias electorales

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En las filas socialistas, algunos integrantes de la dirección del PSOE insisten en que el mensaje transmitido tras la reciente derrota en Extremadura no refleja con precisión la complejidad del momento. Según detalló el medio El País, existe la convicción de que una comunicación ajustada a la realidad podría contribuir a recuperar la confianza de la base electoral antes de las próximas citas en las urnas, en particular tras un resultado que representa el peor desempeño del partido en la región desde 1978.

El análisis de la derrota en Extremadura, abordado en la Ejecutiva del partido el lunes posterior a los comicios, puso de manifiesto no solo la magnitud del retroceso —diez escaños menos hasta llegar a 18, acompañado de cerca de 100.000 votos menos en comparación con dos años atrás—, sino también el desconcierto causado por las declaraciones oficiales tras el recuento. De acuerdo con El País, la afirmación de Montse Mínguez, portavoz de la Ejecutiva, respecto a que el PSOE estaba “más fuerte que nunca”, generó fuerte malestar y fue calificada por miembros de la organización como “una torpeza”. Desde diferentes sectores de la dirección resaltan que la percepción de fortaleza resulta incongruente tras una pérdida electoral de esa envergadura.

El medio subraya que el impacto en Extremadura adquiere una especial gravedad por tratarse de un feudo tradicionalmente favorable al Partido Socialista, con largas etapas de dominio y mayorías absolutas. El descenso a los 18 escaños significa alcanzar un límite histórico para la agrupación, sumando inquietud por las repercusiones en el panorama nacional, donde el partido debe encarar nuevas elecciones en Aragón el 8 de febrero, Castilla y León en marzo y Andalucía en junio.

El País consignó que, tras la reunión de la Ejecutiva, Pedro Sánchez reafirmó su disposición a continuar al frente del Gobierno, sin introducir cambios de estrategia específicos en el corto plazo. El mandatario, que recientemente había expresado sentirse “fuerte y con más ganas que nunca” a periodistas en un acto informal en Moncloa, reiteró su confianza en la experiencia acumulada frente a crisis pasadas para afrontar la situación actual. Sin embargo, voces dentro del PSOE consideran que la línea seguida por la dirección nacional, centrada en resaltar fortaleza institucional pese a los resultados, no responde al diagnóstico interno ni satisface el sentimiento generalizado en la militancia.

El debate interno también abarca la posibilidad de un “efecto dominó” que arrastre al PSOE en futuras elecciones territoriales, aunque los consultados por el medio descartan que la derrota en Extremadura implique una tendencia generalizada. Según publicó El País, la dirección transmite que cada proceso electoral presenta condiciones singulares y que la estrategia debe adaptarse a los matices de cada territorio. Pese a la gravedad de los resultados, no se detecta un ambiente de derrotismo, aunque sí se reconoce la urgencia de fortalecer la movilización del electorado progresista para contrarrestar la tendencia a la derecha observada en el comportamiento del voto.

De acuerdo con el relato de El País, en el PSOE varias voces reclaman reforzar la “ambición” tanto en el diseño de las campañas como en el contenido de los mensajes. Consideran insuficiente centrar la comunicación en la gestión realizada por el Gobierno, aunque la valoran como positiva. Los dirigentes consultados coinciden en la necesidad de innovar en el discurso y de plantear propuestas que ilusionen y movilicen al electorado con mayor eficacia. Un dirigente sintetizó el sentimiento de esta manera: “No podemos resignarnos y salir a empatar porque terminas perdiendo”.

Algunas fuentes apuntan a la importancia de admitir el momento delicado por el que atraviesa el PSOE y de reconocer la magnitud del desafío al que se enfrenta el partido en un contexto de cambio de ciclo electoral. Según recogió El País, la insistencia en trasladar una imagen de fortaleza tras una derrota tan significativa puede contribuir a desconectar aún más a la base militante y a los votantes tradicionales, que esperan un análisis realista y la articulación de respuestas concretas para revertir la tendencia negativa.

El País informa que, aunque la pérdida en Extremadura no ha provocado por ahora nuevas crisis orgánicas ni movimientos internos de relevancia, sí se ha abierto un debate estratégico sobre la dirección y el tono de los mensajes de cara a los próximos meses, con el objetivo de corregir errores y evitar que se repitan escenarios similares en otras comunidades. Integrantes de la actual Ejecutiva consideran que el partido debe poner en primer plano la autocrítica y la responsabilidad, asumiendo el desgaste y proponiendo líneas de cambio para volver a conectar con aquellos sectores del electorado que se han distanciado en los últimos años.