La forense acusada de juzgar a víctimas de agresión sexual defiende su inocencia tras aplazarse el juicio

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La forense de Sevilla acusada de varios delitos contra la integridad moral cometidos por funcionarios públicos tras realizar "continuos juicios de valor" a presuntas víctimas de agresión sexual ha defendido este martes su inocencia a la salida del juicio, previsto para este martes en el Juzgado de lo Penal Cuatro y que ha sido finalmente aplazado al 12 de junio de 2026, en un caso en el que la acusada se enfrenta a una petición fiscal de tres años de prisión y tres de inhabilitación.

En declaraciones a Europa Press, el letrado, Jesús Escudero, explicó que el aplazamiento se ha debido a las cuestiones procesales planteadas por la defensa, entre ellas el posible quebrantamiento del derecho al juez predeterminado por la ley y diversas irregularidades detectadas durante la fase de instrucción. Según ha indicado, "estos aspectos deben ser valorados antes de entrar en el fondo del asunto, porque los formalismos y garantías en el procedimiento son esenciales".

El abogado ha añadido que la Fiscalía y el tribunal consideraron necesario suspender la vista para revisar íntegramente la causa y pronunciarse sobre las alegaciones formuladas en las cuestiones previas. "El juez ha señalado una nueva fecha para junio, pero hasta entonces deberán examinar toda la documentación y resolver sobre la validez de las actuaciones practicadas", apuntó Escudero.

"No le he hecho nada malo nunca a nadie y he tratado a todo el mundo con delicadeza", ha enmarcado la forense. "Tengo una fe tremenda, y sé que nada puede ir en contra mía. Dios protege a sus hijos y yo hago todo lo posible por hacer las cosas bien. Nunca podría decir algo como eso -- en referencia a los comentarios juiciosos que se le atribuyen--". Así, ha defendido su "rigor científico" y que se comportó "de la manera más correcta posible" con las víctimas.

En referencia a las expresiones juiciosas declaradas por las víctimas, la forense ha declarado que esas afirmaciones "no corresponden a las víctimas, sino a las ginecólogas", con las que ha asegurado tener problemas laborales, incluso de acoso "desde el año 2013". Por ello, ha indicado que el caso responde a una "manipulación".

"Cuando siga el juicio se verán los atestados, se verá la verdad y se verá quién miente. Estoy tranquila porque creo en la verdad, en la justicia. Creo que aunque haya determinadas personas que manipulen, la justicia funciona y funciona bien", ha expresado.

"¿Ves lo que pasa cuando bebes?", "Le puedes arruinar la vida -- al presunto autor --" o "¿No será que querías, pero no te acuerdas?", eran algunos de los comentarios que la mencionada Forense espetaba a las jóvenes en estos episodios, que llegaron a repetirse hasta en tres ocasiones, según el escrito de conclusiones provisionales del Ministerio Público, recogido por esta agencia.

Cabe enmarcar que la acusada reiteraba, según el Ministerio Público, críticas hacia la vestimenta o el comportamiento de las presuntas víctimas, dándoles a entender que habían consentido de forma implícita el acto sexual o que con su conducta habrían provocando el mismo. De esta forma, restaba credibilidad a su historia y las hacía sentir culpables de lo que había ocurrido, así como de las consecuencias legales que podría acarrear una denuncia a los presuntos autores de los hechos y sus familias.

Así la funcionaria provocaba en las entrevistadas "un enorme desasosiego por la situación de especial vulnerabilidad en la que se hallaban, incrementando el malestar de las mismas" y llegando incluso algunas de ellas a no poner finalmente una denuncia formal por los hechos, "al verse cuestionadas y menospreciadas" por los comentarios de la acusada.

El primero de los episodios se remonta al mes de septiembre de 2019, cuando una de las jóvenes, de entonces 25 años, acudió al Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla y manifestó haber sido víctima de una agresión sexual por un conocido. Así, tras activar el protocolo pertinente, la acusada se personó en el centro.

Pese a existir una herida en sus zonas genitales, la funcionaria decidió no tomar muestras "por no estimarlo oportuno" y realizó comentarios como "No tendrías que haberte ido con él, yo que tú habría salido corriendo", "No se puede ir animando a los chavales para luego decirles que no" o "¿Estás segura de que quieres denunciarlo? Porque le vas a destrozar la vida a este chico".

En consecuencia, la chica sufrió un episodio de lloros y ansiedad, sintiéndose cuestionada hasta el punto de no llegar a interponer una denuncia al verse desacreditada por la acusada.

El segundo de los episodios sucedió en octubre de 2022, cuando la segunda de las chicas acudió al Hospital Universitario Virgen Macarena acompañada de varias compañeras de su residencia de estudiantes, ya que la joven había sido encontrada en los alrededores de una discoteca semiinconsciente y sin ropa interior, sin poder recordar nada de lo sucedido y con intención de denunciar.

Durante la exploración, la acusada le dijo a la paciente que, aunque se la habían encontrado sin ropa interior, "no sabemos si salió sin bragas, porque esa es la moda ahora, salir sin bragas". "Igual lo que te ha pasado es que te has sentado a hacer pis y te has quedado dormida. Te voy a dar un consejo de madre, lo que tienes que hacer es comer antes de salir para tener el estómago lleno. ¿Ves lo que pasa cuando bebes? Que no te acuerdas de lo que ha pasado, y mira la que has liado", apostilló, al tiempo que cuestionó su intención de denunciar al presunto agresor: "Ante una víctima siempre hay un presunto inocente y su familia, al que le puedes arruinar la vida. Piénsalo muy bien antes de denunciar", así como "La próxima vez tienes que escribir con tu sangre o con tierra o con algo la palabra 'NO', así sabremos que te estás negando".

Además, las facultativas consultaron la necesidad de extraer sangre para la detección de tóxicos, siguiendo el protocolo de sumisión química, que lo admite hasta las 48 horas siguientes al suceso. Sin embargo, la acusada no lo consideró necesario, dado que las pruebas de orina habían dado negativo y ya habían pasado unas horas desde el incidente. Todo ello, tal y como subraya el Ministerio Público, hizo que la chica "se sintiera muy culpable y aún más confundida de lo que ya estaba, llegando a dudar de sí misma".

En el último de los casos, sucedido en noviembre de 2022 en los Servicios de Urgencias del Hospital Universitario Virgen del Rocío, la tercera de las jóvenes, de 18 años en el momento de lo sucedido, decía haber sido víctima de agresión sexual tras subir al interior del domicilio del presunto autor de los hechos y realizando actos sexuales a los que, si bien no se opuso de manera activa, no deseaba hacer nada de lo que el varón hizo con ella, por lo que salió corriendo de la vivienda con la intención de denunciar.

Durante la entrevista, y con la presencia de dos agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, la acusada "cuestionó en todo momento la realidad de la ausencia de consentimiento" manifestado por la joven, profiriendo afirmaciones como "¿Por qué no le empujaste o pegaste?", "¿No será que querías, pero no te acuerdas?", "¿Por qué te dejaste quitar la ropa?".

Todo ello, provocó que la joven se sintiese culpable de lo sucedido, generándole una "gran angustia" hasta llegar a dudar de sí misma y desistiendo a denunciar los hechos ya que, si bien no estaba muy convencida de denunciarlos y acudió por insistencia de su madre, la actitud de la Médico, según la Fiscalía, "la hicieron decidirse por completo a no hacerlo, al pensar que si ella no la creía, qué sentido tenía formular una denuncia".

Por todo ello, la Fiscalía pide tres años de prisión, uno por cada uno de los tres delitos de integridad moral cometidos por funcionarios públicos, así como tres años de inhabilitación especial para empleo o cargo público.