Bilbao, 14 may (EFE).- Bajo una lluvia constante —esta vez, artificial—, el rodaje de 'Inurri Itsuak', la nueva película del director Igor Legarreta, encara su recta final en un decorado que simula los acantilados de La Galea, en Bizkaia, donde transcurre el clímax de esta “tragedia a la vasca”.
El largometraje es una adaptación de la novela 'Las ciegas hormigas', de Ramiro Pinilla, Premio Nadal en 1961.
La película narra cómo una familia de caserío se lanza al mar durante una noche de temporal para recuperar el carbón de un barco encallado, un relato sobre la supervivencia en un contexto de pobreza energética que, según el cineasta, mantiene hoy plena vigencia: “Muchas familias siguen teniendo problemas para no pasar frío en invierno".
Para dar forma al acantilado y controlar todos los elementos —lluvia, viento, niebla y luz—, el equipo ha optado por construir el decorado y rodar durante el día; así han podido dirigir a los actores "con calma", y sin enlazar jornadas nocturnas, ha explicado Legarreta, que ha definido la película como “una tragedia a la vasca”.
La historia de los Jáuregi, una familia abocada a una lucha agotadora por salir adelante, está cargada de ecos emocionales para el director: “Mis abuelos vivieron en caseríos, yo mismo he vivido un poco esa vida... Todo me resulta cercano”, comparte.
Además de esa conexión personal, el director destaca el componente simbólico de la novela: “Tiene algo del mito de Sísifo, esa piedra que subes una y otra vez, aunque no sepas por qué. Esa resiliencia forma parte de nuestro ADN”.
Urko Olazabal da vida a Sabas, el cabeza de familia, un personaje que avanza con determinación pese a la tragedia. "No es un héroe, es un antihéroe", ha explicado el actor, que lo encuentra "un punto muy especial" de la historia.
Para meterse en la piel de Sabas, Olazabal adelgazó más de diez kilos y apostó por una interpretación contenida. "El reto era guardar las emociones del personaje en una pequeña bolsa y no mostrarlas nunca”, ha explicado.
Lo que podría parecer una limitación, para él fue una oportunidad: “Ha sido un viaje difícil, pero muy divertido, para un actor esto es un regalo”.
La complejidad del rodaje no ha restado entusiasmo al intérprete, que recuerda una de las escenas finales de lluvia, niebla, viento y bueyes, "emocionante y única".
Itziar Ituño interpreta a Josefa, la matriarca, un personaje que le ha permitido "reconectar" con su propia historia familiar: “Mis abuelos eran de caserío, me toca muy de cerca”.
Para la actriz, la película es también una forma de entender mejor a las mujeres de generaciones anteriores, que "eran grandes cuidadoras, pero no podían expresar su sufrimiento".
“Ha sido un trabajo de empatía con nuestras abuelas, nuestras bisabuelas, incluso nuestras madres”, resume Ituño, que define el proyecto como “un regalo”, no solo por el personaje, sino por tratarse de un largometraje rodado íntegramente en euskera.
La intérprete ha lanzado un deseo: “Ojalá tengamos suerte y la gente vaya al cine a verla, porque tiene muy buena pinta". EFE
(Foto) (Vídeo)
Últimas Noticias
Ponsarnau: "Hemos demostrado ambición por estar en semifinales"
El Surne Bilbao jugará la sexta semifinal europea de su historia
La Fiscalía pide 173 años de cárcel para Francisco González por presuntos encargos ilegales a Villarejo
El ministerio público reclama décadas de prisión para el exbanquero y una sanción millonaria para la entidad financiera, en vista del proceso judicial por pagos a Villarejo vinculados a prácticas irregulares y obtención ilícita de información privada

La Abogacía Española y el Ministerio de Inclusión acuerdan reforzar la colaboración en materia de extranjería
El presidente del Consejo General de la Abogacía y la titular de Inclusión debatieron nuevas estrategias para fortalecer la protección y el acceso a derechos de personas migrantes, subrayando la importancia de avanzar hacia una regulación que asegure asistencia jurídica eficaz


