Torrelavega (Cantabria), 8 may (EFE).- Los expertos consideran que, una vez lograda la estabilidad ambiental en el interior de la cueva de Altamira con la aplicación de un restrictivo régimen de visitas, la investigación científica sigue siendo la vía para salvaguardar el patrimonio contenido en la cavidad.
Es la conclusión de un estudio que se presenta este sábado, la primera publicación monográfica con resultados obtenidos en el marco del Plan de Conservación Preventiva de la cueva de Altamira, llevado a cabo desde 2014 por el Ministerio de Cultura.
También se constata que los microorganismos específicos presentes en la cueva han evolucionado hasta alcanzar un equilibrio estable, pero muy delicado, al ser sensibles a intervenciones antrópicas que producen efectos impredecibles.
El trabajo ha sido realizado por los investigadoras Candela González-Riancho Fernández y Juan María García Lobo bajo el título de "Estudio de los consorcios microbianos coloreados que se encuentran en la cueva de Altamira", informa el Museo en un comunicado.
Según explica, la obra contiene datos de gran interés para conocer el funcionamiento de las colonias bacterianas en la cueva de Altamira y su incidencia en los problemas de conservación de las pinturas.
Estos estudios están orientados al diseño de medidas de conservación preventiva para salvaguardar sus pinturas, evitando los riesgos antes de que se produzca un daño o alteración.
La colonización microbiana en Altamira es más abundante en la zona de la entrada de la cueva que en el resto, y a partir de la década de los ochenta y noventa del siglo XX se detectó un crecimiento de las colonias, de forma más destacada en la zona próxima a la entrada.
Para evitar riesgos e impedir su avance, se compró una gran superficie de terrenos próximos a la cueva para evitar que la actividad ganadera que se desarrollaba en ellos contaminara el subsuelo y que los purines sirvieran de alimento a las colonias de bacterias, como estaba pasando hasta entonces.
Posteriormente, se han hecho diversos análisis con distintas técnicas con el fin de caracterizar las colonias, bacterianas en la cueva y poder realizar un seguimiento de las mismas, así como mejorar su conocimiento y prever acciones futuras para evitar cualquier acción que deteriore las pinturas.
La monografía que se presenta este sábado es la primera publicación con resultados del Plan de Conservación Preventiva (PCP) de la cueva de Altamira al cumplirse una década de su aplicación.
El objetivo de este plan es coordinar y poner en marcha un conjunto de estrategias desarrolladas por un equipo interdisciplinar con el consenso y participación de la comunidad, a fin de preservar, resguardar y difundir la memoria colectiva en el presente y proyectarla al futuro. EFE
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