Zamora, 5 abr (EFE).- El director general del Medio Natural de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, José Ángel Arranz, ha sostenido este sábado que le gustaría que ganaderos y conservacionistas se sentaran en una mesa conjunta con el fin de "dialogar sin extremismos ni posturas radicales" sobre el lobo y los daños que causa a la ganadería.
Arranz ha declarado a EFE en Zamora, donde la Junta gestiona a través de la Fundación del Patrimonio Natural un centro de cría de lobos en semilibertad en la localidad de Robledo, que el Gobierno autonómico lleva años trabajando para "recuperar el equilibrio entre la conservación del lobo y de la ganadería".
Para ello, la Junta de Castilla y León ha buscado reducir los daños con medidas preventivas y, cuando estas no funcionan, también con "controles poblacionales".
Ha recordado además que la Administración autonómica indemniza "adecuadamente" los daños a la ganadería y existen líneas de ayuda para la implantación de medidas preventivas frente a los ataques.
No obstante, ha defendido que se efectúen controles del lobo con personal público y con el apoyo de cazadores locales cuando son necesarios con el objetivo de "evitar daños al ganado".
Esos controles serán "limitados y absolutamente sujetos a la normativa, garantizando el estado de conservación favorable de la especie", ha puntualizado.
Al respecto, el responsable de Medio Natural ha admitido que la Junta no pretende que el lobo sea una especie cinegética más ni quiere cazar lobos allí "donde no hay daños", pero es necesario controlar su población "para evitar el incremento continuado de los daños" y lograr, de esa forma, "una convivencia entre lobos y ganaderos".
Arranz ha resaltado que desde la Junta de Castilla y León llevan muchos años trabajando con el lobo y la Administración autonómica cuenta con "magníficos profesionales" en la materia, por lo que eso le permite conocer el censo y el estado de conservación de la población lobera para, en base a ello, poder reducir los daños con medidas preventivas y, donde no es posible, con ese control poblacional. EFE
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