Año Grangé: Cataluña honra a una superviviente del nazismo como "faro" para los jóvenes

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Barcelona, 2 abr (EFE).- Un ciclo de exposiciones, rutas y talleres para adolescentes honrarán la memoria de la última catalana superviviente de los campos de concentración nazis en el 'Año Conxita Grangé', que la Generalitat ha consagrado a quien considera un "faro" para los jóvenes ante la ofensiva global de banalización del fascismo.

En rueda de prensa, el conseller de Justicia, Ramon Espadaler, ha presentado este miércoles los actos de conmemoración del 'Año Grangé', una figura desconocida en Cataluña pese a ser un referente de la resistencia en el sur de Francia, lo que la llevó a sufrir las torturas de la Gestapo y la barbarie de los campos concentración nazis de Ravensbrück y Sachsenhausen.

Grangé, nacida en Espui (La Torre de Cabdella, Lleida) hace cien años, falleció en agosto de 2019, apenas meses después de la carismática activista comunista y superviviente de Ravensbrück Neus Catalá, lo que la convirtió en la última catalana que pudo dar testimonio en primera persona del horror de los campos nazis.

 En Ravensbrück y Sachsenhausen

Conxita Grangé vivió casi toda su vida en Toulouse, lo que tal vez explica el desconocimiento sobre su figura en Cataluña. A los dos años se fue de La Torre de Cabdella a vivir con sus tíos, Jaume Beleta y Elvira Ibarz, y con su prima Maria Castelló a esa población del sur de Francia.

Tras un breve regreso a España para defender al bando republicano durante la Guerra Civil, Grangé regresó con sus tíos a Toulouse, donde la familia se entregó a la lucha de la resistencia contra los nazis: con tan solo 17 años, hacía de correo entre guerrilleros y acogía a maquis y a combatientes que querían cruzar la frontera hacia España.

En 1944 fue detenida por una milicia colaboracionista, junto a su prima, y entregada a la Gestapo, que según ella misma explicaba las torturó a ambas sin poderles arrancar nunca una delación.

El 2 de julio de ese año se inició su deportación: viajó junto a su prima en un "tren fantasma" con otros 700 detenidos y, tras 57 días de trayecto, fue internada en Ravensbrück, el principal campo de concentración nazi para mujeres, que llegó a albergar a 130.000 personas.

Desde Ravensbrück fue enviada a trabajar en una fábrica que producía material de guerra, donde fue descubierta cuando intentaba boicotear la producción, y después ingresó en el campo de Sachsenhausen, a las afueras de Berlín, en el que su prima contrajo un tifus que le costó la vida.

Condecorada por las autoridades francesas con varias medallas de honor, Grangé dedicó gran parte de su vida a transmitir su experiencia a las nuevas generaciones, a quienes solía advertir: "No caigáis en esas ideas de la extrema derecha", según relata ella misma en los testimonios audiovisuales que se conservan. EFE

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