Redacción deportes, 23 mar (EFE).- Esther Guerrero, que concluyó novena la final de los 1.500 metros de los Mundiales de pista cubierta de Nanjing (China), dijo marcharse del campeonato con una "sensación agridulce" por cómo se dio la final, aunque se mostró "contenta" de haber podido estar en la carrera de las medallas.
La atleta barcelonesa, quinta en el Europeo de pista cubierta de Apeldoorn (Países Bajos) hace dos semanas, disputó en China su segundo Mundial bajo techo en la distancia, tras haber sido duodécima en Glasgow 2024. En esta ocasión, en la final de 1.500, concluyó novena con 4:07.76, lejos de las medallas y del oro de la etíope Gudaf Tsegay (3:54.86).
"Ha sido una carrera a trozos. Mi percepción es que ha sido muy rápida. Me he puesto a cola del grupo, pensé que alguna caería y, junto con Salomé Afonso (portuguesa), notaba que íbamos un poco frenadas. Al final se ha convertido en una pelea entre las dos porque las demás iban a ritmo frenético", dijo Guerrero, tras la prueba.
"Mi objetivo era estar en carrera porque no sabía como sería. Quería pelear por puestos pero se ha dado así. He quedado novena, un puesto que ya tenía el viernes, así que la sensación es agridulce pero estoy feliz de estar en la final", comentó. EFE


