Pamplona, 13 jul (EFE).- Pamplona exprime los Sanfermines 2024 con el fin de semana todavía por delante en un penúltimo día que se prevé multitudinario por coincidir en sábado, una afluencia que se ha evidenciado ya desde el encierro rápido, vibrante y sin cornadas, protagonizado por toros de José Escolar.
Con la avalancha de visitantes del segundo fin de semana que desembarcó este viernes en Pamplona, la ciudad recibe a todo el que se acerque, con muchos de los pamploneses ya lejos de la ciudad tras aprovechar a tope los primeros días, aunque son también muchos los autóctonos que tienen ganas y ahorros para mantener un ritmo constante de juerga y disfrute en una fiesta que no para en 204 horas desde que comienza a mediodía del 6 de julio.
Las fuerzas renovadas que traen los visitantes después de una semana de fiesta se han notado desde buena mañana, con un recorrido del encierro abarrotado para seguir de cerca la carrera de los toros de la ganadería abulense de Escolar, que han sido los segundos más rápidos de 2024 y unos de los más limpios.
Con 2 minutos y 17 segundos de duración, el encierro ha contado con mucha emoción por la velocidad y disposición estirada de la manada, que ha permitido carreras trepidantes ante las astas y ha propiciado numerosos golpes y caídas por la velocidad y la pelea de los mozos para conseguir huecos.
No obstante, solo seis personas han sido trasladadas al Hospital Universitario de Navarra (HUN) y una séptima ha sido derivada al ambulatorio de San Martín. Todo ellos son varones, se encontraban conscientes y presentaban diversas contusiones y alguna herida, ninguna por asta.
Y después del encierro la ciudad ha comenzado a desperezarse en un día algo nublado al principio, un refresco que casi se agradece tras jornadas calurosas y que anima aún más a salir a la calle a participar de alguna de las muchas citas del programa.
Y entre los datos que avisan de que la fiesta se va acabando está la noticia de que la tómbola de Cáritas, que tradicionalmente se instala a finales de mayo para su cierre el 15 de julio, al día siguiente del 'Pobre de mí', agotó este viernes los boletos a la venta, con 2,3 millones de ellos este año.
De ahí la "sensación agridulce" de los responsables, ya que a la satisfacción de haber completado las expectativas se suma la evidencia de que se podían haber vendido muchas más participaciones en los tres días que todavía estará abierta, ha señalado a EFE su responsable, Ana Urmeneta.
La tómbola forma parte desde hace más de 75 años del paisaje de los Sanfermines, pues son muchos los que se acercan en algún momento del día, en familia o con amigos, sobrios o 'animados' con la ayuda de los brindis de una celebración festiva, a probar suerte y conseguir ya no solo el deseado premio estrella, el coche, sino las típicas y no menos agradecidas cajas de galletas, botellas de vino o latas de conservas.
En todo caso, con tómbola o sin ella, el programa de los Sanfermines da para mucho más, y de nuevo los juegos infantiles, las jotas, el deporte rural, la música de las txarangas en la calle, o la de bandas de música han acogido a muchos de quienes querían ambientar la mañana.
Ya por la tarde, las mulillas y la corrida de toros, con los diestros Rafaelillo, Gómez del Pilar y Juan de Castilla, darán paso a una nueva noche en la que los fuegos artificiales serán el punto de inflexión, que marca la hora de retirada para muchos, la mayoría de las familias con niños que aguardan hasta esa hora, y el inicio de la juerga para otros tantos, especialmente en fin de semana.
En cuanto a los sucesos, entre los más destacados ha sido la recuperación de 43 teléfonos móviles de alta gama robados durante los Sanfermines, localizados por la Policía foral en una casa rural en Tierra Estella, donde se alojaban los tres detenidos, integrantes de un grupo organizado. EFE
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